Pelicula:

CRITICALIA CLÁSICOS


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Repasando opiniones sobre este film en los tiempos en que se estrenó, aquí en 1984, nos encontramos con dos extremos: había quienes lo ensalzaban en exceso y hablaban en tono trascendental de una obra que tocaba los dos temas más importantes en la vida del ser humano, como son el Amor y la Muerte (así, con mayúsculas), y en el otro lado, la crítica progre (avant la lettre) que la despachaba como ejemplo execrable de "folletín lacrimógeno" y alertaba sobre los ¿peligros? de que la moda se extendiera. Ahora, con bastantes décadas a sus espaldas, sí podríamos reconocer que su éxito en taquilla fue apabullante, e incluso llegó a filmarse una especie de secuela en 1996, The evening star, (que en España titularon La fuerza del cariño II, la historia continúa) sin apenas repercusión a pesar de la presencia de Shirley MacLaine y Jack Nicholosn.

Y en buena parte de ese éxito está sin duda alguna el peso, acierto y eficacia (que luego repasaremos) de todo el reparto, además de sus once nominaciones a los Premios de la Academia -como los llaman en USA- y sus cinco conseguidos (tres de ellos para un mismo protagonista, James L. Brooks, como productor, guionista y director), un señor al que siempre es obligado citar como uno de los padres creativos nada menos que de los inmortales The Simpsons, la genial, longeva e irrepetible serie de dibujos animados, con sus protagonistas amarillos y de cuatro dedos. Aparte de tener Brooks una importante carrera tanto en cine como en televisión.

La fuerza del cariño nos narra la vida y milagros de una ramificada familia durante treinta años, eso sí, con dos pilares fundamentales en la madre, Aurora, y su hija Emma. La base argumental viene de Larry McMurtry, un escritor desconocido en España pero que tiene en su haber guiones tan valiosos como los de La última película, 1971, primera obra de Peter Bogdanovich, o mucho más tarde Brokeback Mountain, 2005, de un cineasta tan original y cambiante como Ang Lee. Con estos mimbres y con la propia habilidad del guión, no es de extrañar que nuestra película de hoy navegue sin naufragar entre tantos personajes, escenarios, generaciones y situaciones. Y que una veces sea una comedia, en otras un conflicto matrimonial, otras la aparición de hijos y nietos, y también un melodrama -marcando todo el desenlace- la implacable enfermedad.

Aurora es la enérgica viuda, siempre floreada en sus trajes, sus pañuelos, sus sombreros, sus pareos... mientras Emma (que conocemos como adolescente), no se deja doblegar, y acaba casándose y yéndose a otra ciudad, aunque siempre en contacto ambas con interminables llamadas de teléfono. La madre, entretanto, juega al ratón y al gato con su vecino ligón – Garrett-, con escenas vistosas como las del coche en la playa o la temeraria conducción de pie y a toda velocidad por carretera. Así, los años van pasando, la familia crece, se suceden conflictos matrimoniales... con un  cierto desequilibrio narrativo en el tramo central. Pero los personajes están tan bien definidos que no perturban al espectador.

Si esa fluidez y eficacia es posible, sin duda alguna es gracias al reparto, a los intérpretes, desde una siempre excelente Shirley MacLaine (oscarizada aquí por fin, tras cuatro nominaciones anteriores, entre ellas la simpar El apartamento, de Billy Wilder), un igualmente premiado Jack Nicholson -eficazmente histriónico-, Jeff Daniels en un difícil papel de marido veleta pero finalmente adulto, el amable vecino Danny DeVito, el buen amigo John Lithgow (que venía de hacer el papel de su vida, Roberta, la enfermera travestida de El mundo según Garp, sobre la genial novela de John Irving) o Megan Morris como Melanie, siempre la amiga del alma.

Y dejamos para el final de los intérpretes a Debra Winger, esa espléndida actriz que sólo había aparecido como protagonista antes de este rodaje en la comercial y convencional Oficial y caballero, junto a Richard Gere, y que tuvo una fugaz carrera voluntariamente cortada al llegar a sus 40 años, retirándose y apenas apareciendo en papeles importantes, salvo en El cielo protector, 1990, de Bertolucci, o en Tierras de penumbra, 1993, de  Richard Attenborough, junto a Anthony Hopkins. Uno es de la opinión de que puestos a dar el codiciado Oscar de Hollywood en nuestra cinta, se lo daría a Debra... pero no fue así y de los cinco  conseguidos por la peli, ninguno fue para ella.

Vista en nuestros días, la película engancha, tiene un final modélico en contención y mesura, sale airosa del largo período narrado -de tres décadas-, la fotografía de Andrzej Bartkowiak es brillante y luminosa, como  también la música de Michael Gore, que puntúa con acierto los pasajes. En cuanto a James L. Brooks (aparte de seguir con sus Simpsons) continuó con su triple multiempleo de producir, guionizar y dirigir, destacando ya en 2004 como correcto realizador con Spanglish, con Adam Sandler y Paz Vega. Terminamos muy lejos de este micromundo estadounidense, citando a un argentino, el genial tanguista Carlos Gardel que en el año de su muerte, 1935, nos cantaba en "Volver" aquello de "que veinte años no es nada"... Bueno, pues aquí un poquito más, treinta años...


(21-04-2024)


 


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132'

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La fuerza del cariño - by , Apr 21, 2024
3 / 5 stars
Luminoso melodrama