Película: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata

Mike Newell es uno de los más veteranos cineastas británicos contemporáneos. Largamente septuagenario cuando se escriben estas líneas, Newell empezó a foguearse en innumerables productos televisivos a partir de los años sesenta, para después, a partir de los ochenta, dedicarse mayoritariamente a la pantalla grande. Nunca ha sido un director brillante, sino más bien un buen artesano capaz de poner en imágenes cualquier tipo de historias, con sentido común pero sin mucha creatividad. Ha tocado casi todos los palos, desde el terror en El despertar (1980) a la comedia en Cuatro bodas y un funeral (1994), quizá su mayor éxito comercial, aunque la que probablemente sea su mejor película, cinematográficamente hablando, sea la sutil Un abril encantado (1991). Por hacer hasta ha dirigido uno de los films del niño mago de J.K. Rowling, Harry Potter y el cáliz de fuego (2005), e incluso una infumable versión de una de las novelas más aclamadas de Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera (2007).

Quiere decirse que Newell sirve igual para un roto que para un descosido. Es el caso: estamos ante la adaptación al cine de la novela The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society, del que son autoras Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, publicada en 2008 en el Reino Unido por Dial Press. El éxito de esta novela, escrita en clave epistolar, hizo que pronto se interesaran por llevarla a la gran pantalla, si bien la pre-producción sufrió varios avatares y distintos cambios de intérpretes e incluso de director (inicialmente el previsto era Kenneth Branagh).

La historia se ambienta en dos momentos históricos: el primero, durante la ocupación nazi de la isla de Guernsey, de soberanía británica, situada en el Canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia. La isla fue invadida por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial; varios lugareños, reunidos para celebrar un festín con un cerdo que habían conseguido hurtar a la rapacería de las tropas nazis, sorprendidos de madrugada por un pelotón germano, se inventan una inexistente sociedad literaria para salir del trance. El segundo momento histórico es poco después de terminar la guerra, en 1946, cuando Juliet, una escritora que empieza a tener éxito, traba contacto epistolar con la sociedad literaria de Guernsey (que, aunque inicialmente creada como pretexto, después cobró carta de naturaleza como tal), viajando a la isla para conocer a aquellos curiosos, quizá estrambóticos personajes. Allí conocerá a Dawsey, Eben, Isola y Amelia, y también se dará cuenta de que todos guardan un secreto del que nadie quiere hablar...

La sociedad literaria... es un film de esos de los que se puede decir sin faltar a la verdad que no ofenden, que están hechos para agradar. Tal y como están las cosas, no es poco, aunque uno siempre pide algo más. Pero lo cierto es que la historia que se nos cuenta está bien narrada, los personajes son agradables, el misterio que se nos oculta y (lógicamente) se nos va desvelando poco a poco resulta atractivo e intrigante, e incluso tiene algunas escenas de alto voltaje emocional. Pero la verdad es que poco aporta al cine, ni histórico ni romántico, más allá de esta narración inofensiva que no deja huella.

Así las cosas, como casi siempre en el cine británico, al menos los intérpretes salvan los muebles, desde una estupenda Lily James que, es evidente, enamora a la cámara (y no solo a la cámara...), hasta un Matthew Goode que es indispensable cuando hace falta un personaje con “charme” (recuerda un poco al Rupert Everett de hace veinte años), pasando por un holandés trasplantado al Reino Unido, Michiel (sic) Huisman, y, sobre todo, la excelsa Penelope Wilton, inolvidable en Dowton Abbey, y que aquí alcanza niveles estratosféricos en cierta escena de una descomunal potencia emocional.

Se agradece que Newell (y las novelistas que aportan la materia prima) no jueguen la manida carta del choque entre los catetitos y la urbanita, sino que la relación entre ambos mundos, aparentemente antitéticos, está dada con naturalidad, sin aspavientos ni contraposiciones. Por supuesto, el desenlace se ve venir casi desde el inicio, pero esto no es un thriller, aunque a ratos pudiera parecerlo.

En definitiva, una película agradable de ver, una dramedia romántica que reconcilia con el mundo (si ello es posible...), bien servida por buenos actores y actrices, y con una dirección sin faltas de ortografía y correcta ambientación histórica: ¿qué más queremos? (pues sí, queremos más...).



Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

124'

Año de producción

Trailer

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata - by , Nov 07, 2018
2 / 5 stars
Queremos más...