Película: Las horas del día Siento discrepar de la generalidad de mis colegas críticos, pero no creo que "Las horas del día" sea la notable obra que se ha querido ver. Antonioni ya está viejo, no en el sentido físico, sino artístico, y la mayor parte de este thriller entreverado de drama descansa sobre la añeja herencia del otrora indiscutible director italiano, del que ahora casi nadie se acuerda. Jaime Rosales, el novel cineasta de este filme, bien que lo recuerda, pero no aporta nada al cine de la incomunicación que definió hace ya cuatro décadas Michelangelo Antonioni. La historia de este treintañero catalán (que no catalanohablante) que sestea entre su ocupación como dueño de tienda de ropa sin clientes, su madre viuda, su novia sin ilusiones y su reducidísimo grupo de amigos bien poco dice, por no decir nada. Que es un sin sustancia, un tipo mediocre, gris, y que en sus relaciones con la gente que supuestamente quiere no tiene reparos en meter el dedo en el ojo (caso del amigo, al que humilla en el día de su boda, sin darse cuenta de la burrada que está cometiendo) o simplemente deja ir los mejores momentos (caso de la novia, que termina abandonando tanta sosería, tanta indefinición, tanta abulia).
Además, el encaje con la parte thriller del filme, con los dos asesinatos que, inopinadamente, comete, no está bien resuelto, de tal forma que podrían coexistir dos películas: una, el drama del tendero soso y su halo de mediocridad; y dos, el asesino cotidiano, que mata sin razón alguna, sin motivo aparente. Pero ambas líneas no enlazan, no ofrecen al público un nexo de unión que justifique que Don Bostezo sea a la vez Don Sanguinario. Es cierto que las escenas de los dos asesinatos, filmadas a la manera de Hitchcock en "Cortina rasgada", supone un fascinante, y obsceno, "tour de force", pero también que las reiteradas discusiones del protagonista con su dependienta sobre el monto de su finiquito son exasperantes, repetitivas y a nada conducen: ya sabemos, desde las primeras frases de la escena, que es un rácano integral.
Hay indicios valorables, como el tono voluntariamente feísta, la pintura de ambientes mediocres, un cierto toque costumbrista poco habitual en el cine español. Rosales demuestra que puede ser un buen cineasta, siempre que se olvide de mimetizar a otros autores y busque su propio camino.

Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

105'

Año de producción

Las horas del día - by , Jul 18, 2003
2 / 5 stars
El nieto bastardo de Antonioni