Película: Crónica negra Melville, una vez más, abre su film con una frase que nos orienta sobre las relaciones y comportamiento de sus personajes: en Le samourai  y Círculo rojo eran citas elegidas por el autor de los libros de la cultura oriental; en Crónica negra, se toma a Vidocq para hablar de ambiguos sentimientos entre hombres y policías.

Tanto el tema como el género utilizados en este film son muy queridos al realizador; construye un policíaco puro: el golpe perfecto y, a su alrededor, aventura, cabaret, amistad, cómplices, confidentes y policías. De estos hombres en situación límite poco sabemos y menos se nos informa; personalidad y rasgos psicológicos se presentan de modo directo  relacionados con el trabajo realizado y la situación vivida. Se trata de un mundo inventado por el mismo Melville –es autor del argumento y del guión--, una realidad creada por él aunque responda, obviamente, a un contexto tomado de la vida misma.

La culpabilidad se extiende a policías y atracadores; unos y otros se encuentran humanizados y deshumanizados al mismo tiempo; la ausencia de maniqueísmo le distancia del policíaco tradicional. La confianza en su procedimiento y sus propósitos le hace declarar “…hoy, en Francia, para decir lo que quiero decir, el vehículo más cómodo me parece que es la intriga policíaca; entre estas batallas, entre gendarmes y ladrones, es fácil hacer entrar en la tragedia, y esto es lo que interesa solamente. No soy un documentalista que intenta realizar películas “actuales”; soy, o más bien trato de ser, un moralista”.

En Crónica negra, como en sus títulos anteriores, violencia legal y misoginia son elementos básicos de la argumentación; la primera destruye a quienes la tienen prohibida; la segunda, se impone en un mundo dominado por hombres donde sólo ellos tienen las de ganar o las de perder;  respecto a Círculo rojo,  la participación de la mujer es ahora mayor, pero su postura es ambigua por cuanto se muestra como simple colaboracionista de ambos bandos. Al no tener posición definida, recibirá, en el final, las consecuencias del universo caótico adonde el hombre la ha llevado.

Con dos ritmos distintos orquesta el director la narrativa del film: secuencias de planos entrecortados, con abundante y certero uso de la elipsis, en la que da tiempo a captar lo necesario; detallismo en la planificación como en la secuencia del atraco al tren con uso del tempo lento en el que real y cinematográfico casi coinciden.

Melville confía en los actores; el resultado final sabe que, en gran parte, depende de ellos; ha utilizado nuevamente a Delon mientras que la Deneuve sólo sirve para un corto papel (¿lujo de producción?, ¿gancho para la taquilla?).

Crónica negra supone escaso progreso respecto a la obra anterior del realizador aunque parece evidente que la influencia del cine negro americano está muy bien asimilada por Melville; su estilo, por depurado, es ya muy personal. Cuando, tras trece títulos estrenados, manifiesta su ignorancia ante la filmación de una película, es probable que roce ya los límites del clasicismo.

(Este comentario crítico se publicó en El Correo de Andalucía el 20 de mayo de 1973).


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98'

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Crónica negra - by , Jan 01, 2013
4 / 5 stars
Por la ruta del policíaco francés