Serie: Caleidoscopio

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Los productos audiovisuales cuyo tema es la ejecución de un atraco perfecto, a poco que estén bien hechos, tienen ya un buen trecho recorrido en cuanto a despertar el interés del público. Por citar algunos ejemplos evidentes, podríamos recordar títulos clásicos como (precisamente...) Atraco perfecto (1956), la primera gran película de Stanley Kubrick, o Rififi (1955), magistral film de Jules Dassin (y su no menos buena sátira itálica, Rufufú, de 1958); de los últimos tiempos cabría citar el ejemplo por excelencia, La casa de papel (2017), en series, y en cine Way down (2021), que era evidente que hollaba la misma senda.

Caleidoscopio, serie de 8 capítulos (más una introducción de un minuto), también participa de ese mismo tema, la realización de un atraco perfecto, un golpe que se reputa imposible que, además, tendrá una recompensa despampanante, nada menos que 7.000 millones de dólares, que ya son dólares... Esa introducción de un minuto, por cierto, nos dice que, aunque la miniserie tiene un determinado orden de los capítulos, el espectador puede verlos en el orden que quiera; emparenta así, obviamente, con el experimento que hizo Julio Cortázar en su mítica Rayuela, la novela que se podía seguir en el orden numérico convencional u otro propuesto por el escritor.

Tiene esta serie, Caleidoscopio, muchas curiosidades: por ejemplo, el hecho de que cada capítulo lleve como título un color, lo que recuerda los colores con los que se llamaban los protagonistas de otro (supuesto) atraco perfecto en cine, lógicamente los de la ópera prima de Quentin Tarantino, Reservoir dogs, en lo que podría considerarse un homenaje a aquel film ciertamente notable, que innovó, y de qué manera, en el cine de atracos perfectos y, en general, en el cine sin más. También es curioso que, para poder tener recursos económicos con los que afrontar el golpe perfecto, la banda ha de perpetrar primero otro atraco, mucho más modesto (300.000 “pavos” de nada...), lo que dará lugar a un ingenioso asalto para hacerse con un botín de diamantes en el que la imbecilidad de uno de los de la banda casi da al traste con el mismo. Esa es otra de sus interesantes características, los personajes bien delineados, muy diversos, como el cabrón machista y su mujer dominada pero que de vez en cuando se permite dejar en ridículo a su hombre, al que parece unida por algún tipo de encoñamiento (de otra forma, no se entiende, con lo idiota que es el tío...). El resto de la banda también está bien descrito, como el líder, Leo, cuya motivación no es solo el botín a recaudar en el atraco pluscuamperfecto, sino también, y muy principalmente, la venganza por un hecho que le destrozó la vida años atrás; todos los personajes, incluso los más endebles, como el “friqui” poquita cosa, están bien definidos, son personajes con carne, no meros estereotipos. Otra de sus curiosidades es que cada capítulo tiene a un personaje central, un rol sobre el que gira lo que se nos cuenta en ese episodio, tanto de los componentes del atraco como incluso de la policía encargada de descubrirlos, una mujer, por cierto, de raza árabe, otra singularidad muy poco frecuente en el cuerpo policial neoyorquino, y además con problemas de adicción en el pasado.

Las escenas de acción están rodadas con mucha tensión, con una impecable factura, y se suceden las ingeniosas artimañas para poder proceder al golpe que parece imposible, como la utilización de miles de abejas que les ayudarán a penetrar en el recinto donde está el botín. Como es habitual también en el (sub)género, el golpe habrá de ejecutarse contrarreloj, como un mecanismo de relojería, en un muy corto tiempo previamente tasado hasta la exhaustividad.

La serie habla de venganza, de ambición, de traición, de amor, de celos, de obsesión... todo ello con un planteamiento bastante cínico, en el que todo se limita a engañar al otro antes de que te engañan a ti; recurre Caleidoscopio a un recurso narrativo que ya se ha hecho común (quizá demasiado...), la voz en off de uno de los protagonistas teorizando sobre los hechos, pero también sobre las vidas de los personajes y sobre temas más abstractos, un poco a la manera que puso de moda la célebre serie Mujeres desesperadas, aunque evidentemente en otro tono. Es también la serie un producto claramente contrario a las grandes fortunas, a la plutocracia, pintadas aquí (en la figura de los llamados Trillizos, tres muchimillonarios que han de ser los desplumados en el golpe imposible) como gente sin corazón ni entrañas; ya lo dijo el clásico: las sociedades anónimas no tienen alma; lo que no decía es que los tipos que las dirigen tampoco...

El creador de la serie es Eric Garcia, que inicialmente se desempeñó como novelista (uno de sus libros fue llevado al cine por Ridley Scott con el título en España de Los impostores; Scott, por cierto, está también en la producción de esta Caleidoscopio), pero que en los últimos tiempos se dedica más a la elaboración de guiones y a actuar como productor y, en este caso, también como creador. Nos parece que tiene buena mano para este tipo de productos complejos, evidentemente comerciales, pero amenos y de interés, en los que no solo importa el mecanismo del golpe perfecto sino también las complicadas relaciones entre los personajes.

Buen trabajo actoral en general, con el afroamericano Giancarlo Esposito al frente, pero también nuestra Paz Vega, perfectamente integrada en la industria audiovisual norteamericana desde hace años. Rufus Sewell, como es habitual en él, compone un villano vidrioso, muy matizado, en absoluto maniqueo.

Excelente banda sonora de Dominic Lewis, intrigante a la vez que melódica y rítmica.


Caleidoscopio - by , Mar 22, 2024
3 / 5 stars
Sugestiva intriga a la manera de "Rayuela"