Pelicula:

Antes de que en 1923 Joseph Keaton VI (conocido en el siglo como Buster Keaton) comenzara a rodar los largometrajes por los que tiene un lugar de honor en el cine (hablamos de obras maestras como La ley de la hospitalidad, El maquinista de la General, Siete ocasiones o El moderno Sherlock Holmes, entre otras), el gran cómico que surgiera (como casi todos los del cine mudo) del mundo del vodevil, se había fogueado en un buen número de muy divertidos cortos en buena parte de los cuales pudo desarrollar su desaforada creatividad, ese humor busteriano que era, fundamentalmente, físico, pero no se limitaba a los habituales gags del “slapstick”, la patada en el trasero y el tartazo en la cara, sino que eran mucho más elaborados, con frecuencia en escenas muy complejas que tenían que estar planificadas al milímetro para evitar serios daños personales en los actores.

Uno de esos cortos en los que Buster fue depurando su estilo, para, a partir de Las tres edades, brillar extraordinariamente durante el resto de la década de los años veinte, fue este Nido de amor, un corto de apenas 20 minutos que ya preanunciaba muchas de las constantes que veremos en su posterior obra en formato de largometraje.

La historia se ambienta en su momento histórico, durante el primer lustro de los años veinte. Vemos que Buster, tras enviar una carta a su amada, que le ha rechazado su petición de boda, parte desolado de viaje en su barquito, muy apropiadamente llamado “Cupido”... Pero pronto se queda sin comida ni agua, así que cuando es rescatado por un barco ballenero, llamado “Nido de amor”, siente que le ha sonreído la suerte. Pero pronto observa con horror que el capitán, para castigar un fallo de su asistente, lo lanza por la borda, así que cuando le propone que él lo sustituya, lo hace más bien aterrorizado… A partir de ahí le sucederán una serie de andanzas de lo más divertidas…

Tiene el corto ya, como decíamos, algunas de las constantes que Keaton desarrollará en sus futuros y magistrales largometrajes, como esa oposición hacia la autoridad que apabulla, autoridad que, como en este caso, puede ser también de carácter facinerosa, como es el caso del brutal capitán del ballenero, que castiga faltas nimias con bárbaras penas; esa autoridad que, como ocurre recurrentemente en el cine mudo (también en Chaplin, Lloyd, Langdom…), será burlada por la supuesta víctima, nuestro héroe, gracias a su inventiva, una inventiva con frecuencia preñada de surrealismo.

Como casi todo el cine de Keaton de aquella su época de esplendor, que va de este 1923 a 1929, la película se apoya mucho en el humor físico, que además es inevitable en el cine mudo, que no puede recurrir a la comicidad verbal, pero ese humor estará lleno de situaciones divertidamente absurdas, buscando con la imagen hacer reír al espectador no solo con el humor que se ríe de la desgracia (venial, desde luego) de los villanos, que es el más elemental, sino también con elaboradas “performances”, muy estudiadas, que provocaban no solo la hilaridad, sino también el asombro del público. No obstante, es cierto que esta Nido de amor es una película ingeniosa, pero no tanto como sus obras maestras, apreciándose aquí algunos baches narrativos y ciertas incoherencias que no estaban en absoluto en sus posteriores grandes films.

Keaton se desempeñará aquí como actor protagonista, por supuesto, pero también como guionista, director e incluso productor, a través de su compañía Buster Keaton Productions, responsable de casi todos los largometrajes mudos del cineasta.

(19-04-2025)


Género

Nacionalidad

Duración

20'

Año de producción

Nido de amor - by , May 26, 2025
3 / 5 stars
Antes de que llegaran las obras maestras