Película: Old boy El cine de Extremo Oriente sigue dando muestras de una pujanza poco común. Ahora es Corea del Sur la que nos llega con este percutante thriller, una historia que no da respiro alguno, que se inicia con un suicida a punto de tirarse de un edificio y, dos horas más tarde, culmina en una escena deslumbrante, también en un rascacielos, un "tour de force" impresionante que en otras manos que en las de este (desconocido en Occidente, es cierto) Park Chan-wook probablemente habría caído en el más absoluto de los ridículos.

He aquí una historia de una doble venganza: la de un hombre recluido quince años de su vida en una cárcel clandestina, en una sociedad, la nuestra, en la que, si hay alguien dispuesto a pagar, habrá alguien decidido a actuar. Cuando sale de ese encierro atroz, el protagonista se propondrá descubrir al autor de la felonía, para encontrar que ha sido alguien que, a su vez, se está vengando de él. Venganzas cruzadas, pues, en un juego de inteligencias donde el carcelero lleva toda la ventaja al preso, incluso cuando ambos han dejado de ejercer ya esos papeles.

Sutilísima siempre, visualmente muy creativa, tiene además curiosas influencias de cineastas que pudieran parecer dispares: esa extenuante escena de lucha del protagonista contra un ejército de malhechores, filmada sin corte alguno, varios minutos de golpes, patadas, martillazos, navajazos que para nada recuerdan a las luchas coreografiadas que tanto se estilan hoy, remite inevitablemente al genio de Jacques Becker y sus interminables planos-secuencia (citar La evasión no sería superfluo). Pero es que, inmediatamente después, en la escena del ascensor, Chan-wook se despacha con un plano que no habría desdeñado el mejor y más austero Bresson, con otro grupo de facinerosos derrotados en un abrir y cerrar de ojos, en una elipsis prodigiosa.

Hay otros portentos: la sugestiva venganza del carcelero, la forma en que desvela el misterio a su odiado ex compañero, la escena de la seducción entre los hermanos adolescentes... Todo es cine purísimo, artísticamente muy creativo, aunque ciertamente no apto para estómagos sensibles (esas escenas de arrancamiento de dientes, tanto la que se consuma como la que no; ese pulpo comido vivo, sin trampa ni cartón, por el protagonista...) ni, desde luego, para aficionados al mero cine de entretenimiento: éstos abominarán de algo que les desborda; los cinéfilos, por contra, a buen seguro saldrán extasiados...

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120'

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Old boy - by , Mar 19, 2005
5 / 5 stars
Venganzas cruzadas