Película: Persona

Tras su hermosa trilogía Como en un espejo (1960), Los comulgantes (1962) y El silencio (1963), Ingmar Bergman parece desmelenarse, convertirse de un autor clásico en un joven moderno y alocado que trata de hacer un cine que se salga fuera de sus casillas; experimenta con el film Esas mujeres (1964) como si fuera un estallido de color, algo insólito en el gran sueco, el Juan Sebastián Bach del cine, en frase de un querido amigo y compañero, y se quita la máscara, esa máscara a que se alude de alguna manera en el título de la película número 27, Persona.


Bergman quiso titularla así, Opus 27, porque era ése el lugar que ocupaba en su filmografía. Pero después meditó y pensó en el posible significado que podía tener para un actor la careta de su personalidad, de su personaje dramático y hasta qué punto puede influir en la propia del hombre o mujer en que se reencarna. Es curioso observar cómo la obsesión de este reflejo de la cara o personalidad de alguien se ve aparecer como una constante en la obra bergmaniana: El rostro, Como en un espejo, Persona… y, al mismo tiempo, también la figura del actor que cambia de personalidad: El séptimo sello, Noche de circo, otra vez El rostro y Persona.


Es en esta ocasión el personaje de una actriz dramática y la transmutación de personalidad que se va a experimentar con la enfermera que va a cuidarla en su enfermedad y el mutismo absoluto en que se encuentra. Según Bergman se trata de una sonata para dos instrumentos, Elisabeth Vogler (apellido que recuerda al del personaje de El rostro), la actriz, y Alma, la enfermera. Partitura que es interpretada por dos instrumentos tan portentosos como la noruega Liv Ullmann, que debuta en este filme con Bergman tras haber hecho un breve papel en El corto verano, de Henning-Jensen, y de triunfar en teatro, tras lo cual se convertiría en la quinta esposa de Ingmar Bergman, y la sueca Bibi Andersson, actriz preferida hasta entonces del realizador, orquestados por un director maestro en este apartado tan importante de la interpretación, tan fundamental en el cine.


A partir de Persona vemos un cambio radical en la filmografía de Bergman. Sus obras que vendrían después no van a ser menos profundas, pero sí van a salir de ese monotema egoísta que es la preocupación constante que sólo a él afecta en cuanto a sus creencias y que se ve reflejada en toda su obra. Aquí ya es un tema más universal, más general, aunque tan particular si se quiere por centrarse en un caso tan especial y concreto, aislado por más. Bergman, a partir de aquí se va a abrir más a los problemas de los demás, del mundo en general. Hasta la técnica empleada en esta ocasión parece hablar de renovación en un autor que, como él, no le habría hecho falta nunca, por más ataques que los críticos le dirigieran.


Persona, de Ingmar Bergman, fue situada en su día por los críticos de veinte países, según la votación pedida por la revista “Sight and Sound”, en el puesto número cinco, compartiendo los honores con La aventura, de Michelangelo Antonioni, entre las mejores películas de la Historia del Cine.


 


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85'

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Persona - by , Jul 22, 2018
5 / 5 stars
La evolución de Bergman