Película: Utopía El cine de género requiere modestia y profesionalidad; por eso generalmente los "artistas" (las comillas no son inocentes...) suelen fastidiarla cuando acometen una película de género. He aquí un caso paradigmático: María Ripoll es una directora española con tendencia al cine cosmopolita, que ha hecho desde una comedia romántica más bien cursi como Lluvia en los zapatos hasta una nueva versión del Comer, beber, amar de Ang Lee, retitulada para la ocasión Tortilla soup y con enchiladas y tacos donde antes había rollitos primavera y arroz tres delicias.

A la vista del estrepitoso fracaso de este "remake", Ripoll vuelve a España (aquella película la hizo en Estados Unidos) y acomete un filme de intriga, un "thriller" con ciertas connotaciones sobrenaturales, pero, como es una "artista", no se limita a hacer un filme al uso dentro del género, sino que le da su impronta de arte... y se carga la película. Y la idea no era, en principio, desafortunada: una organización secreta, la Utopía del título, compuesta por videntes (nada que ver con Rappel ni Aramís Fuster, por favor...), que toman a su cuidado a un niño de prodigiosa capacidad para la presciencia o adivinación del futuro. El niño, ya crecido, habrá de proteger a una joven de familia bien, abducida por un grupo terrorista hispanoamericano y, de paso, huir de un policía ciego que le persigue para encontrar las razones de la muerte de su propia familia.

Pero con estos mimbres, que con una racional exposición y ciertas dotes para la narración (de las que es evidente carece Ripoll) habría podrido hacerse un buen cesto, léase un atractivo filme de intriga, lo que resulta es una deslavazada sucesión de escenitas en las que el oráculo atormentado por sus visiones se ve envuelto en ellas, sangra lógicamente por la nariz, como ya impuso en su momento Stephen King (tan poco "artista", pero del que beben incontinentes todos estos supuestos "creadores") en novelas como Ojos de fuego, y nos va contando mal que bien esta historia atropellada, de buena factura formal pero decididamente menor, con una dirección que estropea la esforzada tarea de actores como Sbaraglia o Nimri, o incluso secundarios del fuste de un Tchéky Karyo (que es como Maximilian Schell pero con 30 años menos) o la siempre estupenda Emma Vilarasau, tan poco aprovechada por el cine.

Utopía - by , Mar 25, 2003
1 / 5 stars
El oráculo atormentado