La cinematografía cubana fue, durante la década de los sesenta, una de las más pujantes de toda Iberoamérica, al calor de los nuevos vientos traídos por la Revolución. Nombres como Santiago Álvarez, Manuel Octavio Gómez o Humberto Solás, se hicieron famosos en los cenáculos cinéfilos europeos. Pero el ambiente progresivamente opresivo del régimen de Fidel Castro, aparte de la paulatina falta de temas y el agotamiento del filón revolucionario, hizo que los realizadores cubanos pasaran de ser la vanguardia artística a marchar en el furgón de cola de los manieristas hispanoamericanos. 115'