Película: Yo no soy Madame Bovary

La cuestión de los títulos de unos años a esta parte es un auténtico caos. Unas veces se respeta el original, otras no. En este caso no sabemos a qué viene lo de Madame Bovary, como no sea que se tomó en el sentido de mala esposa, cuando la traducción del original sería la de Yo no soy una prostituta, que es la acusación que le hace el marido a la esposa cuando ésta le pone una demanda al no cumplir con el pacto que habían hecho.

Este drama satírico sigue la historia de Li Xuellan y su marido Qin Yuhe, que se divorciaron para obtener un segundo piso, con la idea de volverse a casar pasado algún tiempo, pero seis meses más tarde él se casa con otra mujer y Li le denuncia presentando una demanda que no tiene éxito, ya que en su día cumplieron con los requisitos legales, desencadenando un absurdo periplo de diez años de acusaciones y pleitos implicando a jueces, alcaldes y jefes del Condado que pierden sus puestos acusados de no hacer bien su trabajo y de haber sido sobornados aceptando favores, ya que lo que comienza como un asunto local termina siendo nacional, algo que no le interesa al partido que pretende acabar con la corrupción y la inmoralidad. Qin la acusa de haber sido impura en su noche de bodas, de ser una Pan Jin Lian (en español una prostituta o mujer promiscua) por no llegar virgen al matrimonio.

Comedia negra que ilustra el aparato burocrático del Partido Comunista Chino, que fue la sorpresa del Festival de Cine de San Sebastián tras la decisión del jurado de otorgarle la Concha de Oro y la de Plata a Fan Bingbing, que está muy bien en su papel. Es una sátira con fondo dramático contada en tono de comedia, que adapta al cine una novela contemporánea del autor del guion Liu Zhenyun con una historia que sólo puede pasar en China y cómo se puede llegar a esa situación en una sociedad que evoluciona de depender de deudas y favores a un estado de derecho, llegando a ser un hecho judicial tan absurdo.

El director Feng Xiaogang, del que conocíamos El funeral del jefe (2002), considerado uno de los más comerciales de su país, utiliza en este su decimosexto largometraje el formato cuadrado de pantalla o en círculo para encuadrar las imágenes, con lo que pretende darle así una singularidad, intentando ser esteticista, pero le priva de la belleza de los escenarios en los que se desarrolla que en muchos momentos se sitúa en bonitos exteriores. Por otra parte inutiliza bastante el movimiento de la cámara rodando casi siempre en plano fijo, casi sin cortes. Resulta caprichosa esa utilización que cambia sin un objetivo, según le parece, para terminar en un hermoso panorámico cuando está casi llegando a los títulos de crédito.

A pesar de que se alarga demasiado, debido a un guion que se reitera en exceso de forma innecesaria, redundante sobre lo mismo, que le frena en su ritmo, es interesante la exposición sobre el absurdo de las proposiciones y el dolor que pueden causar en el ser humano, en este caso el de esta mujer que hace el objeto de su vida durante diez años lavar su honor y su nombre, en un país roto entre su deriva materialista y su ineficaz organización burocrática, incapaz de dar respuestas y tender puentes entre ricos y pobres. El humor palia el dramatismo de esta mujer que esconde un secreto íntimo hasta el final.


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139'

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Yo no soy Madame Bovary - by , Mar 21, 2017
2 / 5 stars
Yo no soy una prostituta