Película: Yucatán

Aunque en el cine clásico era habitual que los directores fueran, a la hora de afrontar géneros diversos, de lo más ecléctico (es legendaria la capacidad de, por ejemplo, Howard Hawks para hacer igualmente bien westerns, comedias, musicales, dramas, thrillers...), en el cine español actual no es frecuente, y con cierta habitualidad cuando se intenta romper esa norma no escrita del “zapatero, a tus zapatos”, se mete la pata a modo. Es lo que le pasa a Daniel Monzón, que en lo que se refiere a dramas entreverados de acción funciona bastante bien (véanse Celda 211 y El Niño), pero que cuando decide hacer comedia la cosa no pinta tan bien, ni mucho menos. Ya le pasó con El robo más grande jamás contado (2002), fiasco comercial (no llegó al millón de euros de recaudación) y, sobre todo, artístico, con mala acogida por parte de la crítica, a pesar de que Monzón es “uno de los nuestros”, al haber desarrollado esa función en la mítica revista Fotogramas durante años.

Ahora vuelve a suceder con esta Yucatán, enésima comedia de timadores, con dos pícaros de poca monta, Lucas y Clayderman, español y argentino, que en tiempos formaban un equipo junto a Verónica, trío que se rompió por problemas sentimentales (la bella prefirió al porteño), por lo que Lucas se quedó con el Mediterráneo como teatro de operaciones (si usamos la jerga bélica...) y Clayderman y Verónica con el Atlántico. Pero cuando un pez muy gordo embarca en un crucero rumbo a Cancún, Lucas decide que ha llegado el momento de romper el acuerdo, quizá por el primo a timar, quizá porque quiere que Verónica vuelva con él...

El problema de Yucatán es, aparte de que holla los mismos caminos de tantos films de timadores que ya resulta difícil que sea original, que pretende ser gracioso y casi nunca lo logra. No en su comienzo, desde luego, cuando plantea la historia, presenta a los dos protagonistas masculinos y su (manida) pugna por la bella, así como al que debe jugar el papel de primo y su imposible familia formada enteramente por “cuñados” (vale decir tipos infectos, enterados, mediocres, pusilánimes, egoístas, míseros además de miserables, que parece lo mismo pero no lo es), con un humor pedestre y de grueso calibre que recuerda el de la serie televisiva La que se avecina, donde, además del siempre socorrido humor de “slapstick” o patadón en el culo, se recurre hasta al humor marrón, el más bajo de los recursos del cine de comedia, el más zafio, por supuesto.

Menos mal que conforme nos acercamos al final, y a pesar de los (¿inevitables?) volantazos en el guion para hacer que lo blanco sea negro y viceversa, Yucatán gana algo en interés y, al menos, consigue parecer amena, que es lo más cercano a un elogio que puede decirse de la nueva película de Monzón. Dicho sea de paso, ciertamente el cineasta catalán podría haber sido antes cartero o funambulista, porque lo que es crítico de cine, ciertamente, no lo parece: dirige con funcionalidad pero sin asomo de personalidad; su dirección de actores es bastante endeblita, hasta el punto de que incluso intérpretes tan seguros como Luis Tosar (con horrible pelucón) o Rodrigo de la Serna resultan claramente mejorables; y hasta planifica sin originalidad, recurriendo a los peores vicios de las sitcoms españolas.

Lástima, porque es un empeño industrial inusualmente importante: se ven los billetes en esta desahogada producción en la que el cine español ha confiando plenamente, teniendo en cuenta que sus dos films anteriores, los mentados Celda 211 y El Niño, triunfaron en taquilla y en los Goya y merecieron elogios de toda laya. Nos quedamos en todo caso con la estupenda interpretación del actor catalán Joan Pera, que apenas se prodiga en el cine en español, y es una lástima: es el que mejor entiende su personaje, el que mejor lo transmite, el que más humanidad pone a su rol, en el fondo el más honesto, el más cabal, el único que merece la pena ensalzar entre este batiburrillo de pícaros, fuleros y fulleros (que tampoco es lo mismo, aunque lo parezca), un hatajo de mentecatos que pretenden medrar, vía estafa o familia, a costa del viejo panadero que ganó lo que no quería ganar.


 


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130'

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Yucatán - by , Sep 04, 2018
1 / 5 stars
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