Película: Aniquilación

Esta película está disponible en el catálogo de Netflix, plataforma de Vídeo Bajo Demanda (VoD).

Un futuro próximo, incierto. Algo, quizá un meteorito, o una bola de fuego, cae sobre un faro. A partir de ese epicentro, un círculo se empieza a expandir lenta, concéntrica, inexorablemente; en el interior de esa circunferencia parecen producirse extrañas mutaciones. Las sucesivas expediciones que son enviadas a su interior, o no regresan, o si lo hacen, vuelven terriblemente afectadas física y psíquicamente. El gobierno decide enviar a ese círculo que sigue creciendo a un grupo comandado por una psicóloga, más una bióloga, Lena (que ha sido militar y es esposa de uno de los escasos retornados, al que no reconoce), y otras dos científicas, para intentar desentrañar ese extraño fenómeno que amenaza con terminar engullendo todo el planeta.

A partir de esta desasosegante trama, basada a su vez en la novela homónima de Jeff VanderMeer, publicada en 2014, primer libro de una trilogía llamada Southern Reach, Alex Garland escribe y dirige esta curiosa, inquietante, a ratos más que interesante Aniquilación, un relato de ciencia ficción con irisaciones fantásticas y (como toda buena historia de Sci-Fi que se precie hoy día) divagaciones filosóficas. Porque la inmersión, fundamentalmente de la bióloga Lena, en ese espacio extraño, en esa terra incognita que supone la zona en la que el fenómeno extraterrestre está produciendo mutaciones imposibles (plantas en las que germinan simultáneamente flores distintas, animales que son y no son a la vez terrícolas, naturaleza que se bifurca incesantemente) da como resultado una rara película que habla del principio de la vida (esa primigenia célula de la que todo el universo orgánico procede, como explica la bióloga en un momento del film), pero también de sus perversiones (el cáncer como una de las mutaciones –como las de la película, como se encargan también de subrayar-- que nacen de la vida pero a su vez la destruyen) y, sobre todo, de las implicaciones morales de nuestra propia esencia vital, con toda una elucubración sobre el “doppelgänger” o doble especular, aquí “literalmente” especular, como se verá en una determinada escena.

Podría decirse, quizá pareciendo una “boutade”, pero en el fondo no tanto, que Aniquilación pudiera ser un film rodado a cuatro manos por Steven Spielberg y Andrei Tarkovski. En efecto, del primero toma el tono aventurero, la lucha en una naturaleza hostil, los poderosísimos enemigos animales o mecánicos: El diablo sobre ruedas, Tiburón, Parque Jurásico; del segundo los dilemas morales, la creación de una zona física, pero también mental, en la que los personajes se desenvuelven envueltos en una maraña más espiritual que orgánica: Solaris, Stalker, Sacrificio.

Esa mixtura, que podría resultar indigesta, generalmente no lo es, si bien algunos desajustes en semejante crisol hacen que Aniquilación no sea la película magistral que posiblemente podría haber sido, sin por ello desmerecer lo que es una obra notable, arriesgada (el tema y, sobre todo, su tono, es difícil de hacer llegar a los públicos medios actuales, acostumbrados a otras historias y a otras formas de contarlas), que nos permite preguntarnos por nuestra propia esencia como seres pensantes y sintientes.

Alex Garland, el guionista y director, ya nos interesó, y mucho, con su anterior film en ambas facetas, Ex machina (2014), también una historia irisada de ciencia ficción, género en la que parece que el cineasta y novelista inglés se encuentra a sus anchas. Hay en él un hombre que sabe contar historias distintas, lo que tanto le agradecemos en estos tiempos de relatos adocenados y clónicos. Sabe además dotarlas de atmósferas sugestivas, de tonalidades veladamente apocalípticas, aparente, delicuescentemente oníricas, con capacidad para sobrecogernos con la pura fuerza de las imágenes y de la música.

Natalie Portman, como siempre, excelente. La neoyorquina (aunque nacida en Jerusalén) es, como parece obvio, una de las mejores, si no la mejor, de las actrices de su generación, una mujer con una infinita capacidad para sufrir y para transmitirlo a los espectadores. Del resto me quedo con la presencia casi ectoplásmica de una Jennifer Jason Leigh, de voz como de ultratumba, en un personaje difícil de olvidar, y la presencia magnética del actor fetiche de Alex Garland, el guatemalteco Oscar Isaac, que ya estuvo en Ex machina, un intérprete capaz de personajes superficialmente aventureros como el Poe Dameron de la tercera trilogía de Star Wars, pero también de roles intrincados como el Kane que compone en esta desazonadora Aniquilación.


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115'

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Aniquilación - by , Mar 18, 2018
3 / 5 stars
Entre Spielberg y Tarkovski