Pelicula:

Joe Hill (nacido Joseph Hillstrom King; Bangor, Maine, 1972) es el vástago intermedio de Stephen King, el afamado novelista de (principalmente, aunque no exclusivamente) historias de terror. El hijo de King empezó a publicar con el nombre de Joe Hill (como el famoso activista sindical norteamericano de origen escandinavo, en cuyo honor lo bautizaron sus padres), para conseguir triunfar por sí mismo sin apoyarse en la popularidad de su célebre progenitor. Una vez que empezó a lograr premios literarios por sus publicaciones, reveló quién era, pero ya ha continuado firmando como Joe Hill. Lo cierto es que, sin llegar a la altura del padre, autor de una larga lista de novelas que a esta fecha excede de los sesenta títulos y de numerosos relatos cortos, y cuyas historias han dado lugar a más de 300 adaptaciones al cine o series (y otras 30 que están en camino...), Joe Hill ha conseguido situarse en el panorama literario norteamericano y mundial, y sus historias ya están también propiciando adaptaciones audiovisuales, como las pelis Cuernos (2013) y En la hierba alta (2019), esta última coescrita con su padre.

The black phone fue un cuento publicado por Joe Hill en 2004 en la revista The 3erd alternative, siendo recopilado poco después en el volumen 20th century ghosts, publicado en 2005. Ahora ese relato corto es llevado a la pantalla en esta interesante Black phone, aunque ciertamente nos parece que va de más a menos en su interés.

La historia se ambienta en Denver, Colorado (aunque esté rodado en Carolina del Norte) en 1978, ciudad en la que vive Finney, un chico de 13 años callado y tímido, su hermana Gwen, como de 10, junto a su padre, Terrence, viudo y alcohólico, que pega frecuentes palizas a sus hijos tanto por su adicción como por el recuerdo de su mujer, que tenía ciertos “poderes” prescientes (una extraña capacidad para soñar cosas que han sucedido o van a suceder, sin haber tenido relación alguna con esos hechos) que el hombre intenta que la niña, que al parecer los ha heredado, no los ejercite. En la ciudad están desapareciendo de vez en cuando chicos, todos varones, en torno a la edad de Finney, algunos de ellos amigos, como el hispano Robin, que es quien le ha salvado ya en varias ocasiones del acoso de los golfillos de la escuela. Cuando su amigo Robin desaparece misteriosamente, quizá en manos del llamado Captor, Finney se siente desamparado, pero también se da cuenta de que él puede ser el siguiente...

Black Phone es, a qué dudarlo, una metáfora sobre la pederastia. Porque, aunque quizá porque el tema es lo suficientemente vidrioso, se obvia en pantalla ningún tipo de abuso sexual explícito del llamado Captor con los niños que secuestra, los detalles son abrumadores: el pelo de la cara que, casi con obscena delicadeza, le aparta el hombre al chico cuando lo tiene retenido, el hecho de que, mientras duerme el muchacho, el secuestrador lo observe durante largo rato, en silencio, incluso el juego macabro al que los somete, tendiéndoles trampas para que, al desobedecerle e intentar escapar, él pueda investirse de una falsa autoridad de adulto y les castigue bárbaramente, en un juego sadomasoquista ciertamente abyecto.

Otro de los temas curiosos de la peli es cómo los anteriores secuestrados por El Captor actuarán como cicerones ectoplásmicos para Finney, a través de un viejo teléfono negro sin conexión pero por el que los chicos al que el secuestrador asesinó anteriormente le dan pistas sobre cómo intentar escapar de las garras de este moderno Hombre del Saco. Ese tipo de conexión preternatural permitirá momentos interesantes, aunque también algunos tópicos sustitos que no tienen el mismo atractivo. Y lo curioso es que el film comienza muy bien, con la ominosa amenaza del secuestrador dada con apenas unas imágenes en las que vemos su negra furgoneta en el campo de visión del chico que va a ser capturado, con música inquietante y la pantalla oscureciéndose tan perceptible como lentamente. Pero conforme el pequeño protagonista es secuestrado el tono desmejora, quizá porque la casi única situación desde entonces posible, la del sótano en la que el chico está atrapado, con las sucesivas llamadas de sus compañeros ya asesinados, resulta un tanto reiterativa, por no decir monótona.

Por supuesto, la película trata, además del tema de la pederastia, y al margen de la denuncia por el intolerable “bullying” escolar, sobre cómo enfrentar los miedos y madurar para sobrevivir. Luchar, sobreponerse a todo, crecer a toda costa para madurar, entonces, sería la moraleja de esta historia en la que la hermana pequeña del protagonista, cuando empiezan a desaparecer chicos, le pregunta a su hermano mayor, “¿crees que los encontrarán?” y el muchacho, con una sorprendente adultez, le contesta, desolado, “no como ellos quisieran”.

Buen trabajo del pequeño Mason Thames, con todavía una corta filmografía a sus espaldas, con el tono exacto de vulnerabilidad y fortaleza (que no sabe que tiene) que se exigía a su personaje. Pero la que está fantástica es Madeleine McGraw, que interpreta a su hermana menor, con una rara capacidad para sufrir delante de la cámara y transmitirlo al espectador, además de un desparpajo interpretativo que, si no se malogra, nos puede dar grandes momentos actorales en el futuro. Ethan Hawke se arriesga con un personaje no precisamente agradable, el de un pederasta de tendencias brutalmente asesinas, abandonando con ello su zona de confort, lo que sin duda es de elogiar. Joe Hill, el autor del relato corto en el que se basa el film, interviene también como productor ejecutivo, lo que hace ver que ha controlado de cerca el proceso creativo, en el que Scott Derrickson, el director, muestra detalles de calidad aunque, parece obvio, no es un estilista.

(29-06-2022)


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103'

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Black phone - by , Jun 29, 2022
2 / 5 stars
No como ellos quisieran