Pelicula: La directora Doris Dörrie es una de las más prestigiosas del cine germano, con más de una veintena de películas en su haber de las que se han visto en España algo más de una media docena, la mayoría de ellas desenfadadas comedias. Esta vez rompe esa línea y se introduce en un drama íntimo de una pareja ya madura, casi a punto de jubilación, para darnos a conocer las relaciones entre ambos, abundando al mismo tiempo en el tema de la familia que tanto le preocupa y toca a lo largo de su filmografía.
Trudi recoge los análisis de Rudi, su marido, que tiene una enfermedad grave. No se lo dice y le propone visitar a sus hijos Klaus, casado y con dos hijos, y Karolin (lesbiana), en Berlín, y a Karl en Tokio. Pero ella muere tras percibir la ingratitud de los primeros que no les prestan mucha atención.
Rudi se da cuenta de lo egoísta que ha sido y de lo que se ha sacrificado siempre su esposa por él y por sus hijos, decidiendo hacer un viaje a Tokio para visitar a Karl, aprovechando la época de los cerezos en flor, que es lo que su mujer quería.
En este relato, lleno de sentimientos, Doris Dörrie se basa en sus propias vivencias en torno a la vida, el amor y la muerte. Se inspiró en una visita a Japón contemplando su paisaje y su filosofía acerca de la existencia, que es tan efímera como lo son las flores de los cerezos que apenas duran unos días, lo que es tomado como metáfora.
La directora reconoce la influencia en su cine de Yasujiro Ozu y especialmente en este film de “Cuentos de Tokio”, en su forma serena de narrar la historia, sobre todo en la segunda mitad, que se desarrolla en Tokio, en la que Rudi, a veces de forma ridícula, busca en su interior complacer a su esposa que ya no está.
Cinta interesante que tal vez se podía haber aligerado un poco en su metraje, especialmente en la relación con Yu, la bailarina de Butoh, pero con un tratamiento que se va consolidando conforme avanza en la soledad y el desamparo del protagonista, que busca el sentido de la vida y la sinrazón de la muerte que llega de repente, a la que no se puede detener, y que todos llevamos pegada como nuestra propia sombra.
Elmer Wepper fue nominado a los Premios del cine europeo. La película obtuvo el premio Fipresci en el Festival de Berlín y ganó tres premios de la Academia del cine alemán.


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125'

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Cerezos en flor - by , Mar 18, 2009
2 / 5 stars
Nostalgia por el amor perdido