Película: Del rosa… al amarillo

Manuel Summers, director, guionista y actor sevillano, se graduó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), el antecedente de la que sería famosa Escuela Oficial de Cine (EOC), de la que salió la mayor parte del llamado Nuevo Cine Español. En aquel IIEC se graduó con un corto, El viejecito (1959), que interpretaba un actor aficionado, José Vicente Cerrudo, que trabajaría posteriormente en algunos títulos más de Summers, como fue el caso de esta Del rosa... al amarillo, que sería el debut en el largometraje y en el cine comercial del cineasta andaluz.

Del rosa... al amarillo está concebido como un díptico dentro de una única unidad; porque, aunque su tema es el amor platónico (estamos en 1963, en plena dictadura franquista), su contexto será muy distinto en cada uno de los dos segmentos que lo componen. Así, en la primera parte, denominada Del rosa..., veremos la historia del amor apasionado que siente un chico madrileño de 12 años, Guillermo, por una compañera de colegio (que no de clase: en aquella época la educación estaba separada por sexos...), Margarita, y cómo ese amor llenará todas las horas de su vida, constituyéndose en una obsesión. Por el contrario, en el segundo segmento, titulado ...al amarillo, la acción se sitúa en lo que parece una residencia de ancianos (en aquel entonces mayormente llamada asilo...), regentada por una rígida congregación de monjas, en la que uno de los viejos, Valentín, está prendado de Josefa, otra de las ancianas del lugar; como aquí tampoco está permitido que los dos sexos puedan tener ningún tipo de interrelación, ni siquiera de castos amigos, el viejo se comunica con su amada mediante notitas que le envía por diversos medios, cutres pero eficaces, una correspondencia epistolar que, aunque remotamente, pudiera recordar la historia de Werther, el clásico de Goethe...

El cine de Summers se caracterizó, a lo largo de prácticamente toda su carrera, por una temática siempre relacionada con el amor, cuando no con el sexo sin más. Esta su primera película iba en esa línea, jugando con presentar en pantalla el mismo sentimiento, pero con sesenta, setenta años de diferencia entre los protagonistas de ambas historias. Se intuyen reminiscencias autobiográficas en el segmento dedicado al niño enamorado y su amada; de hecho, Summers retomó el tema años más tarde en Me hace falta un bigote (1986).

Esta primera película de Summers ya planteaba las constantes que dominaron su filmografía: temáticamente, preeminencia de los asuntos relacionados con el amor y/o el sexo; estilísticamente, buscando un cierto costumbrismo de la época, reflejando escenas de la vida cotidiana (esos niños jugando al fútbol en medio de la calle, esos viejos rezando las interminables letanías en las misas del asilo, o jugando al dominó y otros juegos de mesa para matar el tiempo); aparte de ello, en mayor o menor grado, su cine estará sazonado siempre con dosis de humor, aquí presente sobre todo en el segmento de los niños, un humor más de sonrisa cómplice que de risa estruendosa.

Film sobre la perdurabilidad, la inmanencia del amor como sentimiento que no tiene edades, aunque en cada momento se exprese de distinta forma, Del rosa... al amarillo fue un afortunado debut para un cineasta que, a trancas y barrancas, consiguió labrarse una carrera peculiar, casi siempre de interés, la carrera de un espíritu libre como fue Manuel Summers, precozmente malogrado.

Casi todos los protagonistas, tanto del segmento infantil como del veterano, debutaron en la película, salvo, como hemos comentado, José Vicente Cerrudo, que había hecho anteriormente un corto para Summers. Todos están bien, frescos y sin viciar, si bien es cierto que para Pedro Díez del Corral quizá fue excesivo tener que soportar sobre sus escasos 12 años prácticamente todo el peso del capítulo de los niños, casi una hora de metraje. 

La película consiguió varios galardones tanto en el Festival de Cine de San Sebastián como en los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, que en su época eran lo más parecido a los Goyas, entonces todavía inexistentes.


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Duración

87'

Año de producción

Del rosa… al amarillo - by , Sep 17, 2018
3 / 5 stars
Dos historias de amor