Película: Destino de caballero

Brian Helgeland se dio a conocer con el excelente guión de L.A. Confidential, la notable revisitación del cine negro que dirigiera Curtis Hanson. Después debutó en la realización con Payback, una extraña recreación del clásico (también negro) A quemarropa. Por eso sorprende que ahora cambie espectacularmente de género, haciendo esta aventura medieval a la manera de las historias de la Mesa Redonda, si bien la acción se sitúa en el siglo XIV, varias centurias después de los míticos caballeros del rey Arturo. Pero ese cambio no puede atribuirse, en principio, a una cuestión alimenticia, porque Helgeland, además de director, ejerce de guionista y productor. Así que habrá que entender que es empeño completamente personal.


Puestas así las cosas, es cierto que Destino de caballero se distingue de otros filmes semejantes (recuérdese, por ejemplo, El primer caballero, con Sean Connery y Richard Gere) en su tono más próximo a los plebeyos, a los que el filme da la oportunidad de poder batirse en justas caballerescas con los aristócratas. Ese "cambio de estrella" a la que se refieren en varias ocasiones en la película termina siendo su "leit motiv", su centro y eje, reivindicando la posibilidad de que el hijo de un humilde trabajador pueda ceñirse los laureles de la nobleza. Se trata, pues, de una apuesta por la igualdad de oportunidades, un tema que tanto gusta en Estados Unidos, aunque es cierto que Helgeland lo da, con frecuencia, con un tono distendido y plagado de humor que parece evidenciar que no se toma demasiado en serio la película.


La aparición entre los personajes del mismísimo Chaucer, el autor de Los cuentos de Canterbury, le confiere un gracioso tono entre intelectual y cínico que hay que contabilizar entre los aciertos del filme. Las escenas de acción están rodadas con solvencia, aunque al final terminan siendo repetitivas en las justas, con tanto plano calcado uno de otro. Pero lo que resulta ciertamente surrealista, y está claro que Helgeland lo asume, e incluso alardea de ello, es la aparición de anacronismos tales como hacer que los espectadores de las justas parezcan miembros de los Ultra Sur o los Boixos Nois, o que esta especie de Lancelot proletario que protagoniza Heath Ledger dance a los improbables acordes de musiquillas "techno pop".


 


Destino de caballero - by , Oct 22, 2017
2 / 5 stars
Lancelot baila