Película: El gigante de hierro Parece inevitable referirse, al hablar de esta película de Brad Bird, a los dibujos de Walt Disney como pivote sobre el que giran hoy día los "cartoons" para niños, como si no hubiera otras posibilidades igualmente (y con frecuencia mucho más) valiosas. Pero no queremos en este caso hacer comparaciones, sobre todo porque la vieja Casa del Ratón podría salir seriamente trasquilada al lado de esta historia dirigida en principio a los más pequeños pero que llegará también perfectamente a los adultos, quienes además podrán sacar provecho de algunas de las muy sabrosas lecturas del filme.

Porque el propio hecho de ambientar la historia en la década de los cincuenta, en plena Guerra Fría y todavía con la histeria anticomunista vigente (McCarthy y su Comité de Actividades Antiamericanas no eran aún un nefasto pasado sino un ominoso presente), hace que esta notable película se distinga, de inmediato, de cualquier otro producto con igual destinatario infantil, en los que el contexto histórico o político está siempre cuidadosamente oculto, cuando no es inexistente. Aquí, sin embargo, y con un tratamiento muy sencillo, fluyen con naturalidad los miedos de una población paranoica con el peligro rojo (los rusos) y el peligro verde (los marcianos), al fin y al cabo una metáfora de la xenofobia que galvanizó al país durante aquella década. Pero además hay una estimulante visión del peligro atómico, con un posicionamiento radicalmente en contra y una postura igualmente renuente sobre los que piensan que las razones de Estado tienen prevalencia sobre la vida y el bienestar de los ciudadanos.

Con un dibujo ágil y atractivo, sin las ñoñeces que tan a menudo lastran el cine infantil, con una historia dinámica y a la vez reflexiva, que hace identificarse perfectamente a los espectadores con el pequeño protagonista, con un malvado que (cosa rara en este tipo de productos) representa al Sistema y lo que ello supone, El gigante de hierro es, además, un trepidante filme de acción que no da tregua en su última media hora, a la altura de cualquier aventura del Hollywood más brillante. Todo ello debería haberle hecho romper las taquillas de medio mundo, pero la realidad es muy otra: como no lleva el anagrama Disney, no se ha comido una rosca; tristes tiempos estos en los que se prefiere un refresco de cola a un genuino zumo de fruta recién exprimida.

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Duración

95'

Año de producción

El gigante de hierro - by , Jan 01, 2000
4 / 5 stars
Cine infantil sin gazmoñerías