Película: El mundo nunca es suficiente Con cada nueva producción sobre el agente secreto del espionaje británico (el famoso MI-6, aunque por las siglas parece la carretera de circunvalación de Milán...) más famoso del mundo, el espectador espera más de lo mismo: chicas hermosas y calientes; villanos más malos que pegarle a un padre con un calcetín sudado; gadgets inverosímiles que hacen las cosas más absurdas; y un protagonista que no se despeina ni buceando, lo que ya es el colmo. A buen seguro que, si algún día al guionista de turno se le ocurre cambiar la fórmula magistral de este producto que se repite a sí mismo y sin embargo sigue manteniendo su encanto entre el público, todo este tinglado se iría al garete.

En El mundo nunca es suficiente (el "nunca" es un innecesario añadido del título español) tenemos lo de siempre, si bien con algunas particularidades; el guión, a vueltas con algo real (la dependencia de Occidente respecto de Rusia en cuanto al gasoducto que trae el petróleo al llamado Primer Mundo), tiene sin embargo más cabos sueltos de lo habitual, y por momentos la trama (a la que tampoco se le pide mucho...) resulta más bien ininteligible; por otro lado, hay que hacer un notable ejercicio de imaginación para creernos que Denise Richards, con ese cuerpo recauchutado que Dios y su cirujano plástico le han dado, pueda ser una científica nuclear a la que sólo le falta el Nobel.

Eso sí, Brosnan está guapo como él solo, las chicas (incluida una mala-malísima Sophie Marceau) están de toma pan y moja, hay muchas explosiones y hasta sale el Guggenheim de Bilbao. ¡Si hasta aparece la Ertzanza! Para que luego digan que Bond no evoluciona...

El mundo nunca es suficiente - by , Jan 01, 2000
2 / 5 stars
Bond bienal