Película: El planeta de los simios Es inevitable el recuerdo y la comparación de este nuevo filme de Tim Burton con su homónimo de 1968, hoy por hoy un clásico de la ciencia-ficción, una excelente película de Franklin Schaffner que marcó al género durante muchos años, llegando incluso a propiciar una larga tanda de secuelas, cada vez más endebles, y hasta una serie de televisión, lógicamente aún peor.

La tesis de aquella vieja película que intepretaba Charlton Heston como el americano no tan impasible que regresaba a la Tierra varios siglos después de marcharse de ella, para encontrar que su civilización ha sido sustituida por una de simios que domina a los humanos, está retomada por Burton con un esquema relativamente similar, si bien ahora todo está adobado con una mayor dosis de espectacularidad, con grandes luchas y batallas entre monos y hombres, y sobre todo con una escenografía y un vestuario muy sugerentes, en la creativa línea de las dos entregas de Batman o de Eduardo Manostijeras.

Pero no está huérfana esta revisitación de carga ideológica, en contra de lo que su propio director ha tenido que defender: hay una crítica al militarismo rampante y a la vieja tentación, tan antigua como vigente, de dejar carta blanca a los mílites cuando a los políticos se les escapa el control. Es cierto que la historia es más simple que la de su ilustre antecesora, más cargada de aventura sin más complicaciones, pero también lo es que se logra un espectáculo notable, vibrante, de gran vistosidad y sin tregua para el aburrimiento; es verdad que Mark Wahlberg sigue teniendo las mismas dotes como actor (es decir, ninguna...) que cuando anunciaba los calzoncillos Calvin Klein, pero también es cierto que Tim Roth compone un inolvidable villano, un general mono (de especie, no de guapura...) de indescriptible ferocidad, permanentemente rabioso, una bestia que gruñe constantemente, siempre insatisfecho con el a su juicio mínimo grado de humillación de la raza humana, a la que barrunta, no sin razón, como un peligro para su gente. El conjunto, con sus defectos, insuficiencias e irregularidades, es estimulante, y el final, tan chocante, no está a la altura del lirismo antiatómico de la primera versión, pero sin duda te deja noqueado...

El planeta de los simios - by , Sep 07, 2001
3 / 5 stars
Espectáculo vibrante