Película: Faraón En la historia del cine polaco, el nombre de Kawalerowicz aparece con ocasión de haber ganado el primer premio del “concurso de argumentos” que clausuró el Congreso de Wisla (1950); en él se marcaron las directrices a seguir en la organización del nuevo estado socialista. Las primeras películas de este cineasta fueron víctimas de la política centralizadora y, consecuentemente, el análisis de la realidad efectuado adolecía de cierto esquematismo. La posterior apertura del gobierno significó para esta cinematografía cierta liberalización de las temáticas junto a nuevos sistemas de producción; Kawalerowicz fue nombrado director artístico del equipo Krad. Durante la edad de oro de la cinematografía polaca (1962-66) realiza Faraón que, juntamente con Cenizas y diamantes, de Wajda, y El manuscrito encontrado en Zaragoza, de Has, conforman las obras maestras del período. Posteriormente, una nueva crisis obligó a diversos cineastas a salir del país o a pasarse a la realización televisiva; en tal contexto,  quienes siguen dirigiendo acuden a historias, personajes y situaciones de otras épocas a fin de eludir, al menos directamente, la crítica a la problemática contemporánea, ya sea mediante las correspondientes simbologías o las pertinentes metáforas.

En Faraón, tras la apariencia de una superproducción más (gran pantalla, escenas de masas, duración, etc.), se esconde una película en la que se plantea y resuelve un conflicto social ocurrido durante el final de la XX dinastía egipcia: muerte de Ramsés XII y advenimiento de Ramsés XIII, faraón con nuevas ideas, contrarias  al gobierno sacerdotal pero beneficiosas para el pueblo. El punto en el que confluyen todas estas fuerzas es el tema central del film. Los conflictos psicológicos del joven gobernante se muestran desde su doble drama personal donde se interponen poder y amor; resulta así la historia de un hombre en lucha contra las fuerzas opresoras y que, fatalmente, va a ser víctima de ellas. La dificultad del film estaba en conseguir la debida armonía entre el problema personal y el general, entre una narrativa atenta a los matices íntimos y una planificación que mostrara las necesidades de un pueblo; un lenguaje cinematográfico sobrio, de corte fundamentalmente clásico, opera a todos los niveles y, en su eficacia, nos transmite la visión de estructuras y problemas que no, por pertenecer a otra época histórica, están alejados de la nuestra.

(Este comentario crítico se publicó con ocasión de la proyección de esta película en el Cine club Vida de Sevilla el 6 de marzo de 1971)

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180'

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Faraón - by , Dec 19, 2012
4 / 5 stars
Cruce de contrarios: poder y amor