Película: Harry Potter y el Prisionero de Azkaban Tras el brillante inicio de la serie de Harry Potter que supuso el capítulo La piedra filosofal, la segunda entrega, La cámara secreta, bajó varios enteros con respecto al inicial, y ello por dos razones: la primera, que el original de J.K. Rowling, el libro número dos, pasa por ser el más flojo, hasta ahora, de la saga del pequeño mago de la cicatriz en la frente; y también Chris Columbus, el director, daba signos de fatiga tras su segunda película en esas lides. Ahora, con buen criterio, se ha encargado el tercer segmento a otro cineasta, el mexicano Alfonso Cuarón, que ya nos dio un delicioso filme infantil, La princesita. Ese cambio, a la manera en la que se está trabajando ahora también con la serie James Bond (que sale a director por filme), personaliza las películas y permite focalizar la creatividad del realizador para cada episodio, sin cansar su imaginación y permitiendo con ello que la franquicia se refresque, tome aire y cobre nuevos bríos. El prisionero de Azkaban es una vibrante y a ratos muy entretenida continuación de la saga, con elementos nuevos, como los espeluznantes dementores y el delicioso hipogrifo, o gadgets impactantes, como el giratiempo que utiliza Hermione para volver atrás unas horas; es cierto que el comienzo es un tanto titubeante, pero cuando Cuaron se siente seguro, se lanza en picado y con ello la película gana en fantasía, aunque también en oscuridad y tenebrismo, lo que tal vez justifique que se haya desinflado tan pronto, comercialmente hablando, al menos en Estados Unidos: y es que, aunque el cine del viejo Disney era pura perversidad, los críos, todavía, mantienen intacta una parcela de inocencia que, tal vez, Cuaron haya osado violentar antes de tiempo.
Harry Potter y el Prisionero de Azkaban - by , Jun 24, 2004
3 / 5 stars
Refrescar la franquicia