C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN MOVISTAR+.
Charles Heath es un ganador de la lotería, la ganó una vez, se gastó el dinero en recorrer el mundo, volvió a jugar, ganó de nuevo y se fue a vivir a la pequeña isla de Wallis. Tiene una gran mansión en la que vive solo en esa apartada isla, tratando de hacer realidad sus fantasías musicales, invitando a su cantante favorito, Herb McGwyer, para que actúe para él, con estancia de una semana, al que le pagará medio millón de libras, y éste accede.
Es una comedia hecha con el corazón, con una mezcla de música y humor con una pizca de nostalgia. El argumento toma como base el cortometraje The one and only Herb McGwyer plays Wallis Island, en el que este hombre millonario sueña con volver a escuchar en privado a su cantante favorito. Pero las tensiones que existían entre Herb y Nell, su novia y cantante, hizo que rompieran, y ahora ella está casada con Michael Mortimer, apareciendo en la isla con él, que ama a los pájaros.
El argumento de esta comedia cuenta lo que ocurre durante esa semana, en la que Nell y Herb ensayan las canciones que cantaban juntos, mientras que el marido se va a buscar frailecillos. No todos los momentos son amables, surgen diatribas y otros instantes divertidos de las relaciones entre los tres. La película está surcada por las canciones que cantan ambos y de lo que van surgiendo de las relaciones, de las que tratan de salir adelante.
El guion saca un buen partido de la situación entre Charles, el anfitrión y la pareja de cantantes. El film posee una buena fotografía de Magni Ágústsson, que saca partido a los paisajes de la isla y de un bello atardecer. Es una producción modesta, realizada con poco más de un millón y medio de dólares, filmada en 18 días, que ha recaudado más de 6 millones en total.
En la interpretación se nota la profesionalidad de Carey Mulligan, en su papel de estrella invitada, que hace frente al dolor y la nostalgia de la separación.
La dirección recae en James Griffiths, realizador de series de televisión, que debutó en el cine con Cuban Fury (2014) y ahora hace este su segundo largo, La balada de la isla, que saca adelante con profesionalidad y con la elegancia del cine británico.
A pesar de que las canciones no son conocidas, sin embargo resultan agradables de escuchar. Una comedia británica que muestra la capacidad y el poder del cine independiente de este país.
Premio al guion, al mejor film británico independiente y a la música en los Britis Independent.
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