Pelicula:

La comedia española de corte digamos “incorrecto”, tras haber enterrado el filón del personaje Torrente, parece haber encontrado otro venero en el humor iconoclasta y un poco (o un mucho...) “de cuñado” de Leo Harlem, el cómico leonés que nació profesionalmente con 40 años, lo que ya es dejarse ir... Harlem, desde principios de este siglo XXI, se ha convertido en un popular monologuista que también viene interviniendo en una larga lista de películas, siempre en clave de humor, nunca especialmente distinguidas, pero con algunos resonantes éxitos de taquilla, como Villaviciosa de al lado (1,6 millones de espectadores), El mejor verano de mi vida (1,4 millones) o Padre no hay más que uno (2,4 millones), ya como protagonista, ya como actor secundario pero con jugoso papel.

Su humor como monologuista coincide en buena medida con los personajes que suele interpretar en cine, con ese humor “de cuñado” al que nos referíamos; no suele ser, entonces, un humor demasiado elevado, sino más bien pegado al terreno, fácil y sin mucha elaboración. Algo de eso sucede con esta La familia Benetón, que juega ya en el título con la (supuesta) comicidad del producto, al recordar con ese falso apellido Benetón la famosa marca de ropa, Benetton (hoy ya un tanto venida a menos), que se hizo popular entre otras cosas por sus vivos colores puros, que aquí se convierten en razas...

La historia se inicia en nuestro tiempo, en España. Conocemos a Toni, un fanático de todo lo español (y soriano...), el típico intolerante, anti niños, anti inmigrantes... Tiene un negocio de portes, muy peculiar a fuer de cutre, junto con Lolo, un discapacitado, que le ayuda en su pequeña empresa. Toni es el típico marrullero vivalavirgen, al que cuando le llegan multas (lo que ocurre constantemente...), mira para otro lado. Lo citan en un despacho de abogados, donde le proyectan un video de su hermana, que ha fallecido; la difunta tenía 5 hijos adoptivos, y en el vídeo le propone que los adopte durante un mes, transcurrido el cual se le pagarán 10000 euros... Lolo, que es el más responsable de los dos socios de la empresa de portes, está abrumado por las multas y requerimientos, así que al final Toni acepta adoptar temporalmente a los niños, que, como apuntábamos, son de diversas razas: china, árabe, negra, hispana...

El director Joaquín Mazón (Madrid, 1976) se ha hecho un hueco en la producción de comedias españolas, inicialmente en series televisivas, como Doctor Mateo, Con el culo al aire y Allí abajo, y posteriormente ya como director cinematográfico en films como Cuerpo de élite, La vida padre y De perdidos a Río. No es un cineasta exquisito, pero es verdad que cuenta sus historias con cierta gracia.

Aquí, por supuesto, el humor surge de contraponer el carácter desahogado del protagonista con los niños.... Toni es un impresentable, una caricatura del tío hedonista y desahogado, al que según su lógica hacerse cargo de cinco niños, cada uno de su padre y de su madre (nunca mejor dicho...), y cada uno también de culturas muy distintas, se le hace muy cuesta arriba. Tendremos entonces conflictos entre el protagonista y los niños, con estos respondiendo con putaditas a las burradas de su padre adoptivo por un mes, un tipo sin filtro que suelta lo que le parece sin mirar a quién ni cómo lo dice, como en la escena en la que le cuenta el cuento de Caperucita a una de las niñas más pequeñas, en su versión antigua, la del lobo que se come a la abuela, etcétera, en vez de la edulcorada actual, con sus “niñes” y su miedo cerval a que pueda causar algún trauma a esas mentes infantiles... En ese sentido, la peli sirve también, como de refilón, para criticar esa pedagogía novísima y en buena medida gazmoña que parece proponer una educación entre algodones para los tiernos infantes...

Con alguna escena afortunada, como la comida multirracial en la que los niños le dan a comer a su tío y nuevo padre adoptivo toda clase de porquerías, a lo que el adulto le da la vuelta con gracia, la película falla sin embargo por un guion un tanto caótico, en el que con frecuencia se acumulan gags sin mucha ilación. También se tira de clichés, como el supuesto riesgo de que el niño colombiano se haya hecho de los “latin kings” o similar. Los correspondientes malos entendidos también sirven como gasolina cómica, con una serie de disparates bastante descabellados.

Cada niño tendrá una característica más o menos especial, como la china que es superecologista, o la mexicana que anhela encontrar a toda costa a sus padres biológicos, lo que permite una línea argumental secundaria cuando Toni se inventa a un presunto padre, haciendo que el camarero mexicano del bar del que es cliente se haga pasar por el supuesto progenitor, con lo que ya tendremos también el humor de enredo, muy habitual en la comedia española de nuestro tiempo.

Con una puesta en escena muy estándar y bastante desaliñada, la película presenta lo que podríamos llamar un arco dramático (bueno, en realidad habría que llamarlo “arco cómico”...) muy previsible: el tío y padre a la fuerza irá tomando cariño a los niños, por supuesto, y aunque con algún tropiezo por el camino, al final todos serán felices y comerán perdices, como en el cuento de Caperucita...

Harlem hace su papel de siempre: la verdad es que su comicidad es apreciable, sobre todo si te gusta el humor políticamente incorrecto, pero como actor no se puede decir que sea muy versátil... Del resto, aparte de lo frescos que resultan los niños, podríamos citar a El Langui, este actor (y rapero) con una apreciable discapacidad funcional física que, desde que consiguió dos Goyas en 2008 por la película El truco del manco, viene desarrollando una apreciable carrera interpretativa.

(15-03-2025)


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93'

Año de producción

La familia Benetón - by , Feb 02, 2026
1 / 5 stars
De "cuñao" impresentable a amoroso padre