Película: La suerte de los Logan

Tenemos dicho que Steven Soderbergh es, seguramente, el cineasta de Hollywood más ecléctico; en su cine se puede encontrar comedia, thriller, drama, distopía, biopic… le faltaría una de terror (aunque alguna de sus pelis da miedo…) y un musical para completar la baraja. Además, con desparpajo, suele mezclar géneros con cierta facilidad. Es el caso: este La suerte de los Logan es un thriller entreverado de comedia (sutil: el humor es más de sonrisa cómplice que de otra cosa, de ironía soterrada que de carcajada), además con unas gotas de temática social (estos tres hermanos que parecen gafados y que están en los últimos peldaños de un imaginario escalafón humano), e incluso con un giro final del guion que convierte lo que era blanco en negro y viceversa, un giro que, digámoslo ya, parece bastante pillado por los pelos.

Se agradece que por una vez los desharrapados, los marginales, los últimos de la fila parezcan ganar (o no: ese último plano no descarta otras opciones…), pero lo cierto es que los guiones tienen que ganarnos por su credibilidad, por su verosimilitud, por su coherencia, y el que firma Rebecca Blunt (si es que existe; a la hora de escribir este texto había dudas más que razonables sobre ello) no cumple razonablemente esas características que nos parecen esenciales.

Tres hermanos, en la América profunda (Virginia, Carolina del Norte): tienen fama bien ganada de tener la mala suerte por compañera; son dos varones y una mujer. El mayor, cojo de una pierna, malvive saltando de un oficio penoso a otro, mientras todo su mundo gira en torno a su hija de corta edad, que vive con su madre, de la que está divorciado; el menor, manco de una mano en una acción de guerra como militar en Iraq, es barman en un tugurio de mala muerte; la hermana sobrevive en pequeños trabajos domésticos. Los tres conciben dar un golpe maestro y acabar con su mal fario…

La suerte de los Logan resulta ser, de este modo, como una especie de cruce libérrimo entre la serie iniciada por Ocean’s eleven y alguno de los films cómicos yanquis que colindan con el humor “nonsense”, como Quemar después de leer (2008), de los hermanos Coen, aunque sin acentuar tanto la estupidez de los protagonistas. Estamos entonces ante un thriller con apuntes cómicos, narrado con fluidez por un cineasta al que no vamos a descubrir ahora, y que se ha batido en muy diversos campos. Pero el conjunto, en general, nos parece que queda deslucido por la (al parecer inevitable) necesidad de los films de este corte de dar volantazos en el guion para sorprender al espectador, cuando éste ya está curado de espanto y tiene el colmillo más que retorcido. El hecho de que la guionista (si finalmente resulta serlo, y no un pseudónimo) se ponga el mundo por montera a la hora de hacer verosímil su historia parece que le trae al fresco. A nosotros, me temo, no…

Al frente del reparto un Channing Tatum con un look bastante zarrapastroso, lo que le hace ganar enteros, lejos del repulido que suele lucir en casi todas sus películas; no somos especialmente fans de Tatum (más bien nada fan…), pero aquí está bastante bien. A Adam Driver, por su físico, le van mucho más este tipo de personajes digamos “normales”, como el que hacía en Paterson (2016), mejor que el imposible villano de la tercera trilogía de Star Wars. Del resto me quedo con una Hilary Swank con un pequeño papel al que ella le imprime la fuerza que requiere ese personaje, una agente del FBI al que todos le parecen sospechosos (y no anda muy desencaminada…).


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118'

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La suerte de los Logan - by , Oct 20, 2017
2 / 5 stars
Torpes, estúpidos y gafados