Película: Las dos orillas


Las dos orillas es el primer largometraje del arquitecto, afincado en Sevilla, Juan Sebastián Bollaín. Sus cortometrajes y mediometrajes anteriores se inscriben en un cine donde el documental de características antropológicas se combina con oportuna ficción. Así, en La Alameda fusionaba el desastre ecológico de un popular barrio sevillano con la necesidad de convertir el filme en espectáculo lo más alejado posible de una lección de urbanismo; una compleja relación imagen-sonido contribuía a ofrecer plástica y datos para un debate sobre la ciudad y su modo de conservarla.



Otro tanto ocurría con C.A.79, un enigma del futuro, título encargado por el Colegio de Arquitectos de Cádiz, donde se traspasaban los simples datos del reportaje para convertirlo en un verdadero documental, incluso con elementos de ciencia-ficción.



Para que Las dos orillas pudiera filmarse se ha tenido que dar una serie de circunstancias donde el dinero y la voluntad no han sido piezas secundarias. El título puede inscribirse en el denominado “cine andaluz" por cuanto es la primera producción en la que, junto a la iniciativa privada, han intervenido diversas entidades paraestatales; "Caligari Films" hizo realidad un proyecto en cuya financiación participaron, con muy distintas cantidades, el Ministerio de Cultura, la Productora Andaluza de Programas (organismo vinculado a la Junta de Andalucía) y el Ayuntamiento de Sevilla.



En la película se han dado cita expertos andaluces como Vitor Estevao (fotografía), Eduardo Acosta (sonido), Antonio Andrés Lapeña, Pedro Alvarez Ossorio e Idilio Cardoso (actores) junto a otros del cine nacional como el montador José Luis Berlanga o los intérpretes José Luis Gómez, Amparo Muñoz y Emilio Gutiérrez Caba.



Más allá de su faceta industrial, Las dos orillas es una desenfadada película donde la personalidad y los gustos del arquitecto-cineasta Bollaín se hacen palpables y evidentes. Como toda "ópera prima", condensa una multiplicidad de facetas que pertenecen al bagaje cultural y artístico del autor; además, el protagonista principal es una especie de "alter ego" del realizador donde la debida ficcionalización ha operado las transformaciones pertinentes; para mayor evidencia, ahí está esa curiosa proliferación de apellidos Bollaín, de Felipe, de Iciar, de Marina, que ni siquiera modifican sus nombres desde la realidad familiar al imaginativo guión.



Viendo la película hemos recordado la obra “La ciudad”; en ella, el periodista Manuel Chaves Nogales escribió: “Hay, sin embargo, otra ciudad --hay tantas ciudades en cada recinto-- para los exégetas meticulosos, para los líricos, siempre insatisfechos, hambrientos, de un hambre insaciable de ideal".



El personaje principal de Las dos orillas, Simón del Vando (interpretado por José Luis Gómez), tiene un poco de "exégeta meticuloso" y un mucho de "lírico insatisfecho" famélico de ideales.



Regresa, Guadalquivir arriba, con su hijo y con su barco, a esa "otra ciudad" que abandonó antaño y que ahora le obliga, en nombre de una absurda burocracia, a zarpar de una orilla para arribar en la de enfrente, coartando una libertad de elección que es la norma de vida. Este imaginativo realizador de televisión vuelve a vivir la pasión por su ciudad y el rechazo de la misma tras una curiosa experiencia con medios audiovisuales; en ella está incluida la aventura policíaca y sentimental.



Padre e hijo, Simón y Felipe, con sus amigas, Iciar y Marina, compartirán amor y amistad sobre un fondo social donde las notas fantásticas se cruzan con las costumbristas.



La cinefilia del realizador se constata desde los primeros planos; las secuencias de Johnny Guitar, el clásico western de Nicholas Ray, ponen imagen y música de partida; los juegos adolescentes del niño y la muchacha se sirven de un sistema de transparencias donde la ilusión del desierto se vive desde el pedaleo de la bicicleta; buena parte de la realidad mostrada se hace por medio de filmaciones televisivas que convierten la película en un "lenguaje de imágenes sobre imágenes".



La estructura del guión (escrito por Bollaín y Alfonso del Vando) se sirve de una heterogénea composición en la que se dan cita los elementos costumbristas de marcado carácter andaluz junto a otros géneros cinematográficos como el policíaco o la ciencia-ficción, ésta sutilmente utilizada. Bollaín ha mantenido alejada de su película la Sevilla tópica de tarjeta postal, donde el Guadalquivir y sus orillas constituyen la obligada excepción, pero no se ha privado de criticar actitudes sevillanas que encajarían por derecho propio en esa visión de nuestro paisanaje plasmadas por literatos heterodoxos.



El Ministerio de Cultura concedió a Las dos orillas la categoría de "especial calidad"; fue premiada en los Festivales de Benalmádena y Biarritz, además de recibir el galardón otorgado por la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECÁN).

 



Género

Nacionalidad

Duración

110'

Año de producción

Las dos orillas - by , Feb 26, 2013
3 / 5 stars
Un lírico insatisfecho en el Guadalquivir