Película: Mira quién habla

La carrera de John Travolta como actor se caracterizó en sus dos primeras décadas por una serie de grandes éxitos, seguidos de fracasos que le sumieron en el semiolvido, para luego volver a brillar con algún nuevo bombazo. Aunque llamó poderosamente la atención en un papel secundario pero interesante en Carrie (1976), donde dio el campanazo fue en sus dos películas posteriores, Fiebre del sábado noche (1977) y Grease (1978), estrepitosos éxitos comerciales que tienen además un hueco más que evidente en el imaginario cinéfilo popular.

Pero después petardeó a modo en sus siguientes films, Vivir el momento (1978) y Urban cowboy (1980), lo que le mantendría en un ostracismo plagado de films mediocres sin repercusión alguna, hasta que a finales de la década de los ochenta hace Mira quién habla (1989), con una recaudación total mundial que multiplicó casi por cuarenta su presupuesto. Ello le pone otra vez en órbita y le hará repetir papel e historia con dos continuaciones, Mira quién habla también (1990) y Mira quién habla ahora (1993), de decreciente interés y comercialidad.

Pero lo curioso es que, tras los sucesivos fiascos anteriores de Travolta y la historia un tanto marciana que se traían entre manos, los productores de esta película, Mira quién habla, no tenían fe alguna en ella, lo que motivó su archivo hasta un tardío estreno sin mucha convicción. Narra la historia de una madre soltera cuyo hijo tiene la capacidad de pensar (y el espectador, ¡oh, prodigio!, la posibilidad de escuchar esos pensamientos) desde que está  en el útero materno. Se juega así con la ternura que inspiran generalmente los bebés, con las "ricuras" que ponen en su mente la guionista y directora Amy Heckerling, una cineasta que puede considerar éste su mayor éxito cinematográfico, teniendo después una carrera en la pantalla grande más bien gris, para recalar desde principios del siglo XXI en la dirección de series televisivas.

El resultado es una comedia resultona, incluso aunque haya que soportar el doblaje que en España sufrió el crío con la voz del humorista Moncho Borrajo, al que le dieron, muy merecidamente, el Premio Yoga (el antiGoya, para entendernos) al Peor Doblaje del año. Tras este éxito, Travolta conseguiría mantener ya una cierta continuidad en su carrera, con éxitos como Pulp Fiction (1994) y, en general, una buena aceptación de sus películas. En cuanto a Kirstie Alley, que venía del éxito televisivo de la serie Cheers, volvería no tardando mucho a la pequeña pantalla. Entre los secundarios destaca la siempre estupenda Olympia Dukakis, que acababa de ganar el Oscar por Hechizo de luna (1987).


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93'

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Mira quién habla - by , Jun 24, 2018
2 / 5 stars
El bebé parlanchín