Película: Pasión Al comenzar la cinta, con el fondo blanco y un ruido de campanitas; al comenzar sus escenas, con un Max Von Sydow arreglando malamente un dañado tejado, ya pensé que aquello era grande, que era un cine espléndido. Y sacando un papelito (de esos inútiles que un profesor como yo llevaba siempre en los bolsillos), tomé nota apresurada de detalles que me parecían interesantes. Ahora lo he vuelto a leer antes de meter los folios en la máquina, pero los he encontrado inconexos, aunque válidos. Tengo escrito, por ejemplo: “ambiente rural, lejos de ciudades”, “trabajos manuales protagonistas, a pesar de ser intelectuales”, “planos fijos largos” (charla teléfono Liv Ullmann), “lectura carta con caracteres mecanografía”, “primeros planos casi como entrevistas (cena)”, “muchos planos de puertas”, “escena estudio fotográfico”, “primer plano Liv Ullmann” (narra accidente), “interés por los animales” (pájaro), “violencia contra Ana”, “escena coche con frenazo” (osito)… y luego, al final, los nombres de los cuatro personajes: Andreas, Ana, Eva, el arquitecto…

Yo creo que lo que hace más grande el cine que viene rodando Ingmar Bergman desde hace ya unos cuantos años,  es la unidad que tienen sus films –centrados en un problema importante--  y a la vez la multiplicidad de pequeños detalles, de matices increíblemente profundos con que adorna o, mejor, enriquece ese tema central. Por ejemplo, en Pasión tenemos la mutua frustración de Ana (con su accidente y su marido perdido) y Andreas (con su soledad y su aislacionismo); pero, sin duda, el film no es sólo eso. En él importan esos detalles que yo apuntaba: cómo Andreas llena su vacío con oficios cotidianos, cómo Ana busca con los amigos un calor perdido, cómo los dos vuelcan en los animales un cariño que parecen temer depositar en personas por miedo a su posterior desaparición y consiguiente dolor. Junto a ellos, el arquitecto es el personaje a primera vista más inhumano, en tanto Eva muestra un desequilibrio fácilmente perdonable conociendo a su marido. Ante estos personajes, el director ha jugado limpio y nos pone a sus actores, a sus siempre fabulosos Max Von Sydow o Liv Ullmann, o Bibi Andersson, comentando brevemente qué le parecen las personas a quienes encarnan. Como queriendo recordar a todos que lo que vemos no es más que una ficción de su mente, Bergman pasa de hacer una reflexión más de sus problemas vitales a hacer con Pasión un retrato inequívoco de una clase intelectual de la Europa entonces próspera.

Si para algunos la cinta resulta una repetición en el universo bergmaniano, o incluso un afán esteticista de hacer cine “perfecto”, yo pienso que no, que Bergman ha sido honrado hasta sus últimas consecuencias, como por ejemplo en el uso del color, impresionantemente bello, pero antes que nada funcional, sin coloraciones “simbólicas” ni nada de eso, con una belleza que viene más dada por los ambientes nórdicos o por la pureza de los rostros que por la manipulación del medio expresivo.

Y si en Persona se veía una cierta complejidad que podía acercarla a ser ininteligible, y en La vergüenza una cierta insistencia en su parte final para aclarar la intención del autor,  esta Pasión  resulta más clara en su exposición y en su intencionalidad. También en su composición, con una narrativa casi lineal muy rica, con una justeza formal tremenda, como el uso constante de primeros y larguísimos planos, que resultan magníficos por los actores con los que cuenta el sueco.

Única y múltiple, sincera y distanciada, personal y compleja, bella y austera, Pasión, en su unidad y variedad es, a mi parecer, una película fabulosa. Y, desde luego, Bergman se ha debido volcar en ello. Después de ver el film, uno en seguida piensa qué puede hacer el director sueco, hacia dónde seguirá profundizando, si cambiará de ambientes, como Antonioni u otros grandes autores, o si, por el contrario, volveremos a encontrarnos, una vez más, con sus actores en una isla, solos, llenos de amargura, intentando resolver unos problemas que no se dan sólo en ellos, intentando buscar una humanidad que les ayude.

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101'

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Pasión - by , May 30, 2013
5 / 5 stars
Un Bergman magistral