Película: Perdición

Antes de dedicarse casi por entero a la comedia a partir de mediados de los años cincuenta (con algunos excursos como El héroe solitario, Testigo de cargo o La vida privada de Sherlock Holmes), el gran Billy Wilder cultivó diversos géneros, en los que también demostró su ingente talento cinematográfico: véase el durísimo drama antialcohólico Días sin huella, el ligero musical romántico El vals del Emperador, el nostálgico melodrama El crepúsculo de los dioses, la dramedia de corte bélico Traidor en el infierno.

También incursionó Wilder, aunque fue uno de los géneros que menos transitó, en el thriller, en su faceta de cine negro o “film noir”, si lo decimos a la manera yanqui. Su mejor aportación a este tipo de cine será precisamente esta Perdición, una de las auténticas joyas del género, en la que confluyen la gran mayoría de las constantes y características del género: la vampiresa que atrae el hombre medio que se ve subyugado por las artes amatorias de la bella, el crimen irredento que nunca sale impune, una fotografía de hermosísimos contrastes de claroscuros, una personalísima atmósfera perfectamente distinguible, un clímax como de perdedores que saben que lo son pero aún así afrontan su destino fatal.

Los Ángeles, 1938. Walter, un modélico agente de seguros, visita a un cliente, Dietrichson, para que renueve su póliza de vehículo. Lo atiende su mujer, Phyllis, mucho más joven que el marido, y muy guapa. Entre agente y esposa se establece enseguida una evidente conexión. Con algún pretexto, ambos se buscan, hasta que la mujer le cuenta su plan para acabar con su matrimonio, en el que, asegura, es tremendamente infeliz, y poder huir ambos con el dinero que esperan conseguir de una póliza de seguro de vida de las llamadas de “doble indemnización”, la que se producirá si el fallecimiento ocurre en algún tipo de accidente. Él, en principio renuente, termina cayendo en la trampa de la arpía...

Un tono abrumadoramente negro pero con los típicos toques humorísticos de Wilder (aquí representados en el personaje del siempre estupendo Edward G. Robinson y su famoso “enanito” estomacal que le dice cuándo algo no va bien en un siniestro de la compañía de seguros), una seducción que se ejemplifica en pequeños detalles (esa pulsera que la bella porta seductoramente en su tobillo; ese seductor perfume de la vampiresa, que hará decir al protagonista aquello de “el asesinato puede oler a madreselva”), unos diálogos espléndidos, obra del propio Wilder y del novelista Raymond Chandler, adaptando ambos la novela de James M. Cain, otro clásico del género negro, una interpretación memorable de Fred MacMurray y, sobre todo, de una Barbara Stanwyck que sabe condensar todo el poder que una mujer puede ejercer sobre un hombre, completan una película magnífica, un auténtico “film noir”, cuyo fatalismo el propio protagonista, que cuenta su historia en flashback, sintetizará en un inolvidable “No oía mis propios pasos, eran los pasos de un hombre muerto...”.


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

107'

Año de producción

Perdición - by , Jul 09, 2018
4 / 5 stars
Los pasos de un hombre muerto