Película: Thor: Ragnarok

La tercera entrega de la saga de Thor, franquicia de Marvel que ora se presenta solo (o en compañía de otros, como diría aquel juez, un visionario…), ora lo hace en el grupo que genéricamente se conoce como Los Vengadores, resulta ser, curiosamente, la mejor de la serie. Porque Thor: Ragnarok tiene un componente del que los dos anteriores segmentos, Thor (2011) y Thor. El mundo oscuro (2013), carecían: el humor. Para decir verdad, la segunda de esas entregas sí tenía algunas pinceladas de comicidad, casi siempre de la mano de Loki, el personaje que interpreta Tom Hiddleston, el hermano adoptado (y cabrón) del protagonista. Pero aquí son todos los personajes los que, en un momento u otro, sacan su mejor vis cómica, esa que mueve a la sonrisa socarrona, casi siempre en clave autoparódica, lo que tanto se agradece en estos tíos enleotardados y con clara tendencia a la epopeya.

Nuestro héroe, el dios Thor de la mitología escandinava, se halla en un aprieto, encadenado por un ser descomunal, Surtur, con aspecto como de Minotauro a la plancha, que le comunica que ya se ha desatado el Ragnarok, que viene a ser en las leyendas nórdicas el equivalente al cristiano Apocalipsis, el día del fin del mundo. Thor escapa de sus garras, aunque cuando lo hace es para enterarse de que tiene una hermana mayor, Hela, la diosa de la Muerte, a la que su padre encerró durante milenios para frenar su ansia de conseguir el poder en todo el universo. Ahora ha vuelto, y nuestro dios tendrá que hacerle frente sin su martillo y sin su melena…

Que el agujero de gusano por el que el protagonista y sus acólitos tienen que escapar se llame el Ano del Diablo ya da idea de la guasa de que han impregnado los guionistas este film que se ríe de sí mismo pero que, como buen artefacto de superhéroes, tiene luchas sin cuento (bueno, sí, con mucho cuento…), escenas de acción que quitan el hipo, espectaculares efectos especiales que nos hacen creer que Asgard y Saakar (el planeta al que Thor es llevado como gladiador, en un probable guiño al Gladiator de Scott) son reales y no son meras representaciones creadas en el disco duro del ordenador de los chicos de los F/X digitales. Pero se agradece que entre combate y combate, con la aparatosidad que ya es marca de fábrica de este tipo de cine, se cuele por las rendijas un humor cáustico, iconoclasta, que pone en solfa el generalmente muy serio universo de los héroes marvelianos (sí, vale, menos Deadpool…).

Taika Waititi es un director (además de actor, guionista y productor) de origen neozelandés, fichado por Hollywood, y que interesó mucho hace unos años con una peculiarísima película de vampiros, Lo que hacemos en las sombras (2014), una comedia de terror gamberro con grandes dosis de humor sarcástico, ante lo que Marvel y Disney han hecho muy bien en tirarle los tejos. Es un cineasta de buen pulso narrativo, con una innata capacidad para hacer sonreír, y, si no se malea, puede dar mucho juego.

En el apartado actoral, sorprende encontrarse con un Hemsworth que explota su vena cómica, lo que entre tanto músculo y tanto cuerpazo se agradece; Tom Hiddleston es el complemento ideal, el chico malo de la clase, tan travieso como personaje gafado. Claro que, puestos a destacar, la que lo hace de forma superlativa es la gran Cate Blanchett, que hace una estupenda diosa de la Muerte, tan falta de escrúpulos como pronta al chiste, una antiheroína cuya aparición ya justifica plenamente la visión de esta, por lo demás, tan agradable película. Nada que decir de un gigante como Anthony Hopkins, que nada tiene que demostrar y lo hace todo bien. Los que están sembrados en sus personajes irónicos y salaces son Sam Neill, Matt Damon (ambos en graciosos cameos haciendo de actores que representan a Odin y Loki) y, sobre todo, un Jeff Goldblum que compone un papel espléndido, un tipo de humor entre lo melifluo y lo sardónico. Atención a la joven Tessa Thompson, de ya larga aunque no especialmente distinguida carrera, que ha metido cabeza en la saga como la última Valquiria viva y puede dar mucho que hablar. De la extraordinaria fotografía se encarga nuestro Javier Aguirresarobe, plenamente instalado en el cine norteamericano desde hace años.


Thor: Ragnarok - by , Nov 01, 2017
3 / 5 stars
El Ano del Diablo