Película: Un oso rojo

Del uruguayo (afincado hace años en Argentina) Israel Adrián Caetano se ha visto recientemente en España Bolivia, mediocre visión sobre la emigración en el país porteño. Ahora nos llega esta intriga con drama familiar incluido, en el que un delincuente es encarcelado tras un atraco, purgando su crimen durante siete años en un penal; a la salida su mujer vive con otro y tendrá que recuperar, al menos, el cariño de su hija y alguna perspectiva para afrontar el futuro. Pero no tardando mucho el carácter agrio y pendenciero del hombre le meterá en fregados de nuevo al margen de la ley.


Es curioso este filme, que recuerda en algunos momentos el cine ascético de un Jacques Becker o de un Jean-Pierre Melville, con su ex presidiario lacónico, pero también con una evidente influencia tarantiniana, con explosiones de violencia casi imprevisibles, coreografiadas a la manera del autor de Pulp fiction (hay incluso un homenaje exacto, en la refriega que se produce dentro del coche, poniendo los cristales perdidos de sangre, como en el filme citado).


También es cierto que, con frecuencia, las buenas intenciones (el proceso lento y pausado de acercamiento hacia la pequeña por parte del ex penado, su defensa a ultranza de los suyos, aunque ello suponga incluso defender al novio de su ex mujer) se diluyen por una realización algo petulante que parece querer subrayar en todo momento quién está detrás de la cámara, lo que, paradójicamente, no se apreciaba en absoluto en la más bien impersonal e insulsa Bolivia.


No obstante, este retrato en negro de la actual Argentina, con su recreación de los barrios bajos y/o marginales, y los esfuerzos para salir de la ruina económica y moral de todo un pueblo, supone buena parte de los méritos de este apreciable filme, como cualidad positiva es también el tono de "série noire", con sus personajes arrumbados que ganan a fuerza de no tener nada que perder, y sus escenas de acción, rodadas eficazmente aunque con cierto tono casposo, todo hay que decirlo.


Como siempre, los actores argentinos brillan por encima de todo, desde un prodigioso Julio Chávez, que compone un personaje central poliédrico, duro como el diamante pero tierno con su hija, hasta Soledad Villamil, la amada de Ricardo Darín en El mismo amor, la misma lluvia.


Por cierto: los continuos cigarrillos que fuma todo el mundo (conté casi cien, entre todos los personajes, a lo largo del metraje, a una media de uno por minuto), ¿quieren decir tal vez que la Pall Mall o la Philip Morris han participado secretamente en la financiación del filme? Si no es así, bien que lo parece...


 


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Duración

95'

Año de producción

Un oso rojo - by , May 09, 2017
2 / 5 stars
Argentina negra