Película: Vampiros de John Carpenter Con John Carpenter ocurre una cosa curiosa: tiene un núcleo de fans irreductibles, incluso en la crítica especializada, que piensa que película que hace, obra maestra "habemus". Vampiros de John Carpenter (ya es presuntuoso incluir el nombre del director en el título; a eso sólo se atrevía Fellini, que era más que un director...) es una obra estimable, con aciertos parciales, como el cazavampiros principal, un tipo políticamente muy incorrecto, o el cardenal felón, y un final apreciable en su innovación (que no destriparemos, con perdón, dado el tema del filme...). Pero de ahí a la "opera magistra" que más de uno ha querido ver, va un abismo.

Carpenter plantea su película sobre los "no-muertos" como un western, según él mismo ha declarado, aunque en este caso los contendientes no usan Colts sino colmillos, en el caso de los "malos", y estacas de madera y ballestas en el caso de los "buenos". Por lo demás, las constantes del género se cumplen a carta cabal, incluso con la chica mala que quiere redimirse (aquí de su "mala sangre"...). Desde ese punto de vista, hay cierta originalidad en la cinta, aunque el diseño de producción esté claramente influido por el exitoso Abierto hasta el amanecer de Robert Rodríguez.

Pero lo más llamativo de esta nueva vuelta de tuerca al mito de los vampiros es que Carpenter, que se hizo un nombre y nos inspiró más de un escalofrío con espléndidos filmes de terror como La noche de Halloween, Asalto a la Comisaría del Distrito 13 o La cosa, gracias a una portentosa creación de atmósferas malignas, aquí tenga que recurrir con demasiada frecuencia al "gore" más grosero, a la exhibición a discreción de casquerías y menudillos; consecuentemente, da más asco que miedo. Lástima de género, en el que hogaño hasta los maestros tienen que pasar por discípulos aventajados... en mediocridad.

Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

100'

Año de producción

Vampiros de John Carpenter - by , Jan 01, 2000
2 / 5 stars
Drácula va al Oeste