Película: Vidas rebeldes

A principios de los años sesenta, John Huston llevaba ya veinte años dirigiendo cine (además de actuando ante las cámaras); en ese tiempo el cineasta de Missouri se había convertido ya en un clásico viviente y había realizado un buen puñado de films vibrantes, generalmente atravesados del espíritu aventurero que le caracterizó, pero también del tono dramático que insufló a buena parte de su cine, que, en la línea de la producción que se estilaba en la época en el Hollywood dorado, permitía un gran eclecticismo a los realizadores. Así, Huston había cultivado el cine negro en títulos como El halcón maltés (1941), Cayo Largo (1948) y La jungla de asfalto (1950); la aventura en estado puro, en El tesoro de Sierra Madre (1948) y Moby Dick (1956); la comedia en escenarios exóticos, en La reina de África (1951), el biopic personalísimo, en Moulin Rouge (1952), e incluso el western de aliento liberal en Los que no perdonan (1960). Era, entonces, uno de los grandes nombres de Hollywood, un cineasta seguro y pujante.

Huston hizo en 1961 una película que se puede calificar, sin faltar a la verdad y sin exageraciones, como histórica: efectivamente, Vidas rebeldes sería la última vez que Marilyn Monroe y Clark Gable aparecieran en un film, al fallecer ambos poco después de terminar el rodaje, Monroe por una sobredosis de barbitúricos, aunque como se sabe existen teorías conspirativas de muy diversa índole; Gable, como consecuencia del cáncer que padecía.

Además, el carácter histórico del film se confirma si tenemos en cuenta que el guion lo escribió Arthur Miller, siendo este el único libreto original que redactó directamente para la pantalla el gran dramaturgo norteamericano, y ello en razón a que por aquella época Miller estaba casado con Marilyn.

La historia se ambienta en un paisaje típico del Oeste moderno, en el que una mujer recién divorciada sentirá como se va enamorando de un hombre mayor, un sentimiento en el que encontrará una razón para vivir, en una historia llena de personajes desalentados.

Premonitoria en todos los sentidos, Vidas rebeldes tiene, además de sus notables valores cinematográficos como western moderno de corte crepuscular, un carácter de testamento de una época, de una forma de entender la vida. Llegaban los años sesenta, y con ellos nada será igual.

Además de los dos mitos que encabezaban el reparto, excelentes en sus caracterizaciones, aparece otra leyenda del cine, un Montgomery Clift ya tocado del ala, deslizándose ya por la pendiente que le llevaría a un acelerado deterioro físico y a la muerte en pocos años, y también eximios secundarios como Thelma Ritter y Eli Wallach. La música del gran Alex North, melancólica y desalentada, ponía el broche a una película ciertamente difícil de olvidar.


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119'

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Vidas rebeldes - by , Apr 18, 2018
3 / 5 stars
Testamento de una época