Película: ¡Viva María!

Louis Malle fue uno de los más interesantes cineastas surgidos en Francia en los años cincuenta y sesenta, y eso es decir mucho en un país y un período histórico que dio a directores como François Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer, Jacques Rivette, Alain Resnais y Claude Chabrol, entre otros. Malle no estuvo nunca dentro de los parámetros que conformaron la llamada Nouvelle Vague, siendo su cine mucho más ecléctico y (quién lo diría) libre que el de los sesudos críticos de Cahiers du Cinema que un día empuñaron la cámara de cine.

Si hay una característica en el cine de Malle, esa sería el eclecticismo: en su cine cabía de todo, y además, bien hecho: el “polar” o cine negro francés (Ascensor para el cadalso), el melodrama romántico (Les amants), el drama existencial (El fuego fatuo), la chispeante comedia pop (Zazie en el metro), la dramedia de iniciación sexual (El soplo al corazón), la denuncia del colaboracionismo (Lacombe Lucien), el hermoso elogio de la amistad (Adiós, muchachos), e incluso, en su etapa americana, el thriller crepuscular (Atlantic City), el drama de ribetes lolitescos (La pequeña) y la convergencia de ficción y realidad en un contexto teatral (Vania en la calle 42).

En los años sesenta, tras dos semifracasos comerciales, como fueron Vida privada y la mentada El fuego fatuo, Louis Malle rodaría uno de sus grandes éxitos personales, esta ¡Viva María!, una peculiar y más que desprejuiciada visión de la efervescente Revolución Mexicana que tuvo lugar a principios del siglo XX, vista desde el prisma de dos coristas firmemente unidas al movimiento rebelde, ya sea por convicción o, alternativamente, por amor al líder revolucionario de turno, y contada en clave entre aventurera y de comedia.

La película no fue estrenada en España hasta la llegada de la Transición Democrática, lo que demostraba, por si no estaba claro, cuán pacata y estúpida podía llegar a ser la mostrenca censura franquista. Al frente del reparto dos grandes divas galas, Brigitte Bardot y Jeanne Moreau, seguramente en su mejor momento físico e interpretativo, en un filme que hizo mucho por sus carreras, aunque a BB ya no le quedaba mucha gasolina antes de retirarse; junto a ellas aparece un entonces jovencísimo George Hamilton, galán de Hollywood que, aunque en sus primeros años estuvo en films muy apreciables (Con él llegó el escándalo y Dos semanas en otra ciudad, ambas de Vincente Minnelli, entre otras cintas), pronto derivó hacia un cine vulgar, cuando no conscientemente autoparódico (cfr. Amor al primer mordisco, de Stan Dragoti).


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120'

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¡Viva María! - by , Mar 31, 2018
3 / 5 stars
Desprejuiciada visión de la Revolución Mexicana