Pelicula:

Cuando se escriben estas líneas, David Trueba lleva haciendo cine casi un cuarto de siglo, a pesar de lo cual su carrera en cuanto a largometrajes de ficción es relativamente escasa, con solo siete títulos. Lo cierto es que comenzó con fuerza, con La buena vida (1996), comedia cuasi costumbrista que gustó por su frescura y ligereza, no exenta de cierto grado de profundidad. En su filmografía posterior destacan la apreciable y creativa adaptación de la novela de Javier Cercas, Soldados de Salamina (2003) y esta Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), mientras que el resto de sus títulos ha pasado más bien sin pena ni gloria.

Vivir es fácil con los ojos cerrados se ambienta a mediados de los años sesenta en el Levante español, cuando un profesor de Inglés y Latín, Antonio, fan absoluto de los Beatles, da en viajar en su Seat 850 hasta Almería, donde John Lennon rodaba How I won the war; por el camino recogerá a dos almas en pena, Belén, una veinteañera embarazada de 3 meses, que se ha escapado de una institución religiosa “ad hoc” para madres solteras jóvenes; y Juanjo, un adolescente de pelo largo con problemas de relación con su intransigente padre. Los tres acometerán su viaje hacia esa meta común, a la par que aprenden a sobrevivir en un entorno hostil para sus particulares idiosincrasias, la España de Franco, en un ejercicio de maduración para los más jóvenes y de reconciliación consigo mismo para el más mayor.

Tiene Vivir es fácil con los ojos cerrados buena parte del camino andado con su tema, con sus personajes, con ese profesor amante de los Beatles que quiere decirle personalmente a Lennon que los discos de la banda tendrían que llevar las letras de las canciones, para facilitar su conocimiento en otros países que no tienen el inglés como lengua materna. Con ese “leit motiv”, el profesor será el Pygmalión de los otros dos, la chica embarazada y un punto desesperada, en un país y una época en la que ser madre soltera era lo peor, y un adolescente distinto, con dificultades para relacionarse con los energúmenos de su tiempo, singularmente un padre que no se daba cuenta (o no quería darse cuenta...) de que su época había pasado, que ya era el tiempo de la gente joven que, como su hijo, estaba revolucionando el mundo.

Rodada sin subrayados, ajustándose al canon de hacerse invisible, David Trueba hace la que posiblemente sea su mejor película, una dramedia hermosa y esperanzada, que sabe que el tiempo de los cambios está ya próximo, aunque aún falten algunos años hasta que la mugre franquista, la caspa troglodita, cayera por su propio peso.

Con personajes muy bien cincelados, como el del profesor de Inglés y Latín (estupendo Javier Cámara, como siempre, haciendo toda una creación), o la veinteañera sin futuro que, sin embargo, lo encontrará en el camino de esta “road movie” beatlemaniana (una no menos buena Natalia de Molina, en una de sus primeras películas), y el adolescente obstinadamente rebelde (un Francesc Colomer al que recordamos por su participación en Pa negre), Vivir es fácil con los ojos cerrados, título que remite a uno de los versos de la inmortal Strawberry Fields Forever de Los Beatles, es una película agradable, un punto nostálgica, finalmente optimista. Con buen criterio, los miembros de la Academia del Cine de España la galardonaron con un total de 6 Goyas, los correspondientes a Película, Dirección, Actor Protagonista (Cámara), Actriz Revelación (De Molina), Guion y Música; obtuvo también otro buen número de premios: 3 galardones del Círculo de Escritores Cinematográficos, 2 Premios Feroz, 1 Fotogramas de Plata, 1 Premio ASECÁN... convirtiéndose de esa forma, muy justamente, en el film español más premiado del año.


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108'

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Vivir es fácil con los ojos cerrados - by , Jul 15, 2019
3 / 5 stars
En busca de John Lennon