Película: Yoyes El lacerante asunto del terrorismo vasco es, sorprendentemente, de presencia escasa en el cine español. Sólo algunos títulos como Días contados y La fuga de Segovia, de Uribe, A ciegas, de Calparsoro, y Operación Ogro, de Pontecorvo, han afrontado directamente este espinoso tema, aún sangrante en la sociedad española. Helena Taberna biografia ahora a María Dolores González Cataraín en esta Yoyes (su diminutivo familiar y nombre de guerra), quien durante los años setenta formó parte de la cúpula militar de ETA y durante los ochenta se separó de la banda para reincorporarse a la sociedad, siendo por ello rea de lesa traición para sus ex compañeros y, consecuentemente, asesinada.

El hecho mismo de que el cine español afronte el terrorismo vasco ya es de por sí positivo; el cine debe, entre otras muchas posibilidades, reflejar los acontecimientos que suceden en su tiempo histórico, ser notario artístico de lo que ocurre. Pero ahí terminan los méritos de Yoyes, pues Taberna no ha sabido dotarla de los suficientes alicientes cinematográficos que la hagan atractiva; filme estilísticamente feo, sin pretender serlo, narrativamente agarrotado, aunque los distintos "flash-backs" que puntean la acción están montados con cierta soltura, con escenas de acción deficientemente realizadas, su problema es que sólo atrae a un reducido número de personas, aquéllas que tengan interés en conocer la vida y muerte de Yoyes, cuyo tratamiento, por lo demás, es excesivamente hagiográfico: si tenemos que creer a Taberna, González Cataraín fue una santa laica, que prácticamente nada tuvo que ver en los atentados que ETA cometió ya con el dictador bajo una losa de cinco toneladas. La realidad, por supuesto, dista mucho de ser así, y el hecho de que la vasca se reintegrara a su sociedad y fuera matada por ello no la redime, obviamente, de sus crímenes.

Ideológicamente el filme se mueve en tierra de nadie: resulta ser crítico con ETA (mayormente por boca de Yoyes), pero también da su palo al Estado español, en este caso a través del Ministerio del Interior, con alusiones a su implicación en el GAL (sale hasta Amedo, aunque sin ser identificado como tal) y acusándolo de ser culpable indirecto de la muerte de la ex etarra. Con su intención de agradar a todos, seguramente Helena Taberna pretendía no desairar a ninguno de sus múltiples coproductores, entre ellos la Administración Publica vasca y la española. El resultado, lamentablemente, es un híbrido que no convence ni a tirios ni a troyanos.

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100'

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Yoyes - by , Jan 01, 2000
1 / 5 stars
Crónica de una muerte anunciada