Rafael Utrera Macías

“Anecdotario” que da lugar a un guion. Ediciones

“Raza. Anecdotario para el guion de una película” es texto escrito, con el pseudónimo de Jaime de Andrade (apellido de un antepasado), por Francisco Franco Bahamonde, autoproclamado, tras su victoria militar en 1939, Jefe de Gobierno y Jefe del Estado Español. Los deseos del “Caudillo” de ver su trabajo literario resuelto en la pantalla convirtió en productora a la entidad oficial Consejo de la Hispanidad, en guionistas a Antonio Román y José Luis Sáenz de Heredia; a éste último en director; los asesores fueron el novelista Manuel Halcón y el periodista Manuel Aznar. Alfredo Mayo, Ana Mariscal, José Nieto y Blanca de Silos interpretaron los principales papeles. El estreno oficial de Raza tuvo lugar en Madrid el 5 de Enero de 1942 en el cine Palacio de la Música.

En mayo de este año se publicó, por parte de Ediciones Numancia, una simbólica edición de 500 ejemplares. Posteriormente, en 1945, cuando la película se había estrenado en numerosas ciudades españolas y ya no era ningún secreto a quién correspondía la autoría del original, aparecerá una segunda bajo el sello de la misma editorial y al cuidado de Ediciones de la Vicesecretaría de Educación Popular. Francisco Franco entrará, en 1964, en la Sociedad General de Autores como autor de la “novela”.

De las dos denominaciones, la primera, “anecdotario para el guion de una película”, responde al subtítulo utilizado por el autor cuando, en un momento inicial, redacta su trabajo para ser texto literario de un futuro guion cinematográfico; la segunda, “novela”, es el término utilizado con posterioridad al estreno de la película para precisarle al lector el carácter y género de la obra. Jaime de Andrade, es decir Francisco Franco, añade a sus conocidas actividades artísticas (fundamentalmente la pintura), las de “guionista” y “novelista”. Cualquier volumen temático, base de datos, etc., registra aquel término; algunos historiadores de la literatura han incluido al autor en el contexto de su generación.


A modo de dedicatoria seguida de advertencia al lector

Al comenzar la lectura, puede leerse: “A las juventudes de España, / que con su sangre abrieron / el camino de nuestro resurgir”. EL AUTOR” (sic). Y, en página posterior, un párrafo advierte:
“Vais a vivir escenas de la vida de una generación; episodios inéditos de la Cruzada española, presididos por la nobleza y espiritualidad características de nuestra raza.
Una familia hidalga es el centro de esta obra, imagen fiel de las familias españolas que han resistido los más duros embates del materialismo. Sacrificios sublimes, hechos heroicos, rasgos de generosidad y actos de elevada nobleza desfilarán ante vuestros ojos.
Nada artificioso encontraréis. Cada episodio arrancará de vuestros labios varios nombres... ¡Muchos! Que así es España y así es la raza”.


Argumento. Estructura y partes

Primera parte: época de 1898

Corre el verano de 1897. El Pazo de los Andrade, en Galicia, se dispone a recibir a su propietario, el marino D. Pedro Churruca, que regresa de uno de sus viajes profesionales. Su esposa, Isabel, y sus hijos, Pedro, Isabel, José y el pequeño Jaime, acuden al puerto, para dar la bienvenida a los navegantes. Comienza su descanso familiar. Ante la insurrección de las colonias españolas, Filipinas y Cuba, Churruca es elegido para mandar un crucero ante la guerra que se avecina. Emprende inesperado viaje. El 3 de julio de 1898, la flota española sucumbe ante la superioridad del adversario. El marino muere gloriosamente con el nombre de España entre los labios.


Segunda parte: hacia 1928

Etapa republicana. Doce años después, Pedro estudia Derecho y José la carrera de las armas; Jaime, el menor, se ha visto obligado a seguir la tradición marinera ante la renuncia del mayor, aunque, posteriormente, tomará los hábitos de una orden religiosa. Pedro pone en evidencia su distinta ideología respecto a su madre y hermanos. Luis Echeverría, amigo de José, es acogido por los Churruca; manifiesta su estima por Isabel y pronto acabarán casándose. Pedro solicita a su madre la legítima de su padre, con la oposición de los demás hermanos; pronto se convierte en diputado republicano. La madre se refugia en la religión; la muerte le llega antes de ver a su Patria destruida.


Tercera parte: Guerra civil. Desde 1936

Las consignas rusas tienen como objetivo la implantación del comunismo en España. El 18 de Julio de 1936 surgió la primera aurora de esperanza: el alzamiento de las tropas marroquíes bajo las órdenes de Franco. José, desde Toledo, viene a Madrid; imposibilitado de regresar, se incorpora al cuartel de Ingenieros de Carabanchel; se le encomienda llevar una carta a un superior; es herido en un hombro mientras atraviesa Madrid con un grupo de republicanos. Atendido en la casa de socorro, es reconocido y hecho prisionero. En la Cárcel Modelo José es juzgado por un tribunal popular; su fusilamiento se convierte en un acto apresurado.

El cuerpo de José es recogido por su amiga Marisol; comprueba que tiene vida y recurre a un médico para su curación. En Bilbao, Isabel conoce por la prensa la noticia del fusilamiento de su hermano… Los milicianos republicanos llegan al Hospital de Calafell; los frailes, entre ellos Jaime, son fusilados en la playa. Pedro, en Barcelona, dirige los servicios de información republicanos. El devenir de los acontecimientos hace que este Churruca comience a tomar conciencia mientras José se recupera de las heridas en un sanatorio rojo del que pronto podrá evadirse.


Cuarta parte: Guerra civil. Hasta 1939   

Luis Echeverría está destinado en el frente de Vitoria. Su actitud cavilosa le hace desertar y, tras presentarse en el cuartel republicano, llega a su casa. Isabel le pide que vuelva con los suyos; el capitán toma la calle en busca de su destino trágico. José, mandando una bandera de la Legión, se presenta a los jefes de los campamentos próximos a Vitoria y se entera de la desaparición de Echeverría. Bilbao es conquistado por las tropas nacionales. Pedro es condenado a muerte por los suyos y acaba su vida pronunciando Arriba España. Madrid ha sido liberado. La abuela de Marisol la incita a buscar a José. Éste llega a su casa y se arroja en sus brazos. El desfile de la Victoria es presenciado por Marisol, Isabel, sus hijos… José es uno más entre tantos triunfadores.


Personajes

Jaime de Andrade, ficticio autor de la obra, hace entrar a Francisco Franco como mencionado personaje en sus páginas; tal relación esquizoide supone mostrar en variadas ocasiones y con diferentes formas al militar que, no sólo se “duplica” en el personaje principal José, sino que se presenta a sí mismo en párrafos como estos donde se manifiesta su actuación: “...un alzamiento de las tropas de Marruecos, a las órdenes del General Franco...”; su carácter e influencia sobre los demás: “El Generalísimo ha estado esta mañana con nosotros y estaba muy tranquilo”; su triunfo: “Los pájaros de acero dibujan en el cielo el nombre del Caudillo de España”.

En conjunto, los personajes de “Raza”, como los de cualquier otra obra, pueden agruparse en “principales” y “secundarios”; desde otro punto de vista, esta catalogación puede hacerse atendiendo a la “onomástica” o, según posición, por oficio, cargo o graduación. Atendiendo a una elemental estructura social la composición responde a tres bloques diferentes: a) Militares. b) Civiles. c) Religiosos. En el primero aparecerán diversos grados de la milicia, sea de tierra o mar: soldados, sargentos, capitanes, comandantes, generales, etc. 

En el segundo, hay menciones y referencias a sanitarios, legisladores, jueces y universitarios. En el tercero, además de sacerdotes y frailes se mencionan la Orden de San Juan de Dios y la Compañía de Jesús. Obviamente, entre representantes de a) y b) hay diversos grados de relación que comprende la más amplia estructura familiar así como vinculaciones profesionales, amistosas, afectivas, etc.

La Familia Churruca Andrade está compuesta por Pedro (padre), Isabel (madre) y los hijos Pedro, José, Isabel y Jaime. Por vía política: Luis Echeverría (esposo de Isabel) y su tío, Marisol Mendoza (novia / esposa de José) y la abuela de ésta.


Principales elementos temáticos

“Raza”, como texto escrito (y, de inmediato, como cinematográfico), parece creado para constituirse en alegoría, es decir “ficción en virtud de la cual una cosa representa o significa otra diferente” (Diccionario de la Real Academia Española. En adelante, DRAE), significación a las que deben añadirse sus variantes en la retórica y en las artes figurativas o plásticas donde las figuras utilizadas o los grupos de estas adquieren representaciones simbólicas. La historia de la familia Churruca (una sublimación de la real tenida por Franco, en especial respecto de los personajes del padre, contable / capitán de navío, y del hermano republicano, Ramón / Pedro), la aventura de José (el propio Franco, representado ficcionalmente en tal personaje y, al tiempo, mencionado como “el Generalísimo” o “el Caudillo”) antes y después de la guerra, conforman una simbología de marcado carácter ejemplarizante que actúa, además, en antítesis con la actuación de “los enemigos de España”; por ello, el texto adquiere marcadas connotaciones emanadas tanto de personajes y situaciones como de variados conceptos abstractos (raza, patria, deber, honor, etc.) cuya semántica se orienta a constantes significaciones unívocas.


España, nación, raza, patria

Los conceptos de “España”, “nación”, “raza” y “patria”, sobreabundan en numerosos ejemplos donde el autor establece su personal discurso con sus correspondientes significaciones a fin de construir la simbología precisa en el entramado argumental y temático, bien poniéndolo en boca de sus personajes o en las descripciones explicativas de los hechos narrados. Para José, el objeto de sus preocupaciones en el presente es “España, la zona nacional...” y su sangre es “de España” por lo que defiende “la Causa” y no “esa causa vil” mientras que, en referencia al pasado, judíos, moros y cristianos, “al contacto con España se purificaron”. Y Jaime, el hermano sacerdote, desde su experiencia religiosa y al amparo de su fe, no duda en afirmar lo hermoso que es “ser español” ya que España es “la nación más amada de Dios” y, como consecuencia de ello, la madre declara que “la ayuda divina” nunca le faltará en los “días difíciles”; de la misma manera, el indiano voluntario presentado en el frente explica que, a sus dos hijos, muertos ya en la guerra, enseñó “a amar a España”.

El concepto de “nación” o de “lo nacional”    supone conservar o recuperar lo que se entiende, desde esas perspectivas, por esencias patrióticas en la que uno de los motivos es la abominación de lo extranjero por cuanto su supresión o eliminación supone “el surgimiento de la cultura nacional en su esplendor nativo” en palabras de Robert Stam  (“Teorías del Cine”). De esta concepción de la nación como esencia original queda rechazada toda teoría evolucionista o diacrónica que suponga progresiva construcción, diferencial o alterable. 

Y “raza”, título elegido para guion, novela y película, es en primera significación “casta o calidad del origen o linaje” pero también, en sentido metafórico o en añadido oportuno para la alegoría, “rayo de luz que penetra por una abertura” (DRAE). Éste, lo reciben los patriotas, es decir, aquellos que sienten la patria (“tierra natal o adoptiva ordenada como nación a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos” DRAE) o su llamada cuando estos consideran que está en peligro. En boca del marino Churruca, según cuenta a sus hijos, los almogávares son aquellos miembros del cuerpo social elegidos para empresas superiores, como a él mismo le ha sucedido, generalmente cuando el destino de la patria peligra, como ocurrió con sus gloriosos antepasados, quienes dieron la vida por ella; son gentes de una raza superior pero pueden pertenecer a cualquier estrato social, incluso al más humilde; en estos casos, la metáfora del rayo de luz es agente activo que ilumina su corazón y les obliga al destino. Si por la Patria “todo es poco” y “el bien hay que hacerlo a la Patria”, Luis, el militar, marido de Isabel, “cayó por la Patria”, y tanto el nuevo recluta demostró ser “un gran ejemplar de la raza” como los voluntarios sudamericanos, que “buena raza tenían”, y su padre D. Joaquín González, quien vino de América “ante el peligro de la Patria” y a quien rinden el afecto “que la Patria le debe”, le permite decir al capitán Anglada: “Esta es la raza, la que llena de alto contenido la palabra Hispanidad”.


Deber, honor, lealtad

De modo similar se utilizan conceptos como “deber”, “honor”, “lealtad”. El primero supone estar obligado a algo según lo establecen distinto tipo de leyes, tales como las divinas, las naturales o las positivas y, consecuentemente, implica cumplir obligaciones vinculadas al respeto, la gratitud o motivos semejantes. En “Raza” este término viene escrito con mayúscula o con minúscula, según se entienda el valor de su utilización y el contexto en el que se use. Para Churruca y su esposa, Isabel, “el Deber” supone, recién llegado de allende los mares, separarse nuevamente de la familia porque la Patria le llama, al igual que su antepasado Cosme Damián “exhortó a todos a cumplir con este Deber”, el Almirante Cervera explicó que “las razones desaparecen ante el Deber” y el capitán de navío aseguró a los suyos que sólo les quedaría su “propia estimación, el concepto del Deber”. En el ámbito familiar, cuando Pedro reclama la legítima de su padre y sus hermanos se oponen, la madre, Doña Isabel, sentencia que “la razón es nuestro derecho y la bondad nuestro Deber” al igual que el seguimiento de la tradición marinera por un miembro de la descendencia no es otra cosa que cumplir con “nuestro Deber”. Tanto en unas situaciones como en otras se producen “satisfacciones íntimas” porque, en ambos casos, se produjo “el cumplimiento del Deber”, lo que equivale al cumplimiento de “Servicio a la Patria”.

El “honor” conlleva en su significación una doble vertiente que alude tanto a la cualidad moral que impulsa al cumplimiento de deberes que afectan a uno mismo o a los semejantes como a “la gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas del que se las granjea” (DRAE). A Luis, el cuñado pusilánime a quien se le cierra esa metafórica abertura por donde entra la luz, José tiene que advertirle acerca de los sacrificios que entraña el Deber y de cómo se olvida dada la incomodidad de su ejecución; por ello le increpa: “Hay que buscar el camino del Honor”; sin duda, esta norma la aprendió de su padre y éste del ejemplo dado por D. Álvaro de Bazán ya que “desde entonces la Marina conserva como preciada reliquia lo que nadie puede arrebatarle... el Honor”. Pero las exhortaciones del cuñado caen en saco roto; entre el deber militar y la familia, Luis se inclina por la segunda; el novelista, Jaime de Andrade, no perdona la cobardía en un miembro del Ejército; la desaparición del evadido es sinónimo de muerte, pero sobre todo de olvido y de pérdida del honor. Isabel aclara a su hermano José cómo se produjeron los hechos y cuál fue su reacción: “Sólo pedía a Dios que me lo devolviese con Honor... yo lo eché de aquí... creí que había hecho bien, que ese era mi Deber” y éste contesta: “Ese era el Deber. Otra cosa hubiera sido el deshonor”.


Historia oficial versus historia real

La historia “real” quedará modificada por la historia “oficial” según las explicaciones que José le ofrece a Isabelita, su sobrina, haciéndole ver que el amor a la familia fue la causa por la que el padre atravesó las líneas del frente y consiguió llegar a su domicilio; al regresar, la suerte no estuvo de su lado y así encontró la muerte quien en su profesión había destacado por sus valores y pericia. Por si no le quedara claro a la jovencita, el militar pone especial énfasis en su requerimiento y añade: “Desde hoy, sólo debes (sic) recordar que os quería mucho y que fue un gran soldado. Guárdale el culto que merece y olvida la noche en que su cariño lo arrastró el loco empeño de visitaros. El Deber os impuso, a tu madre y a ti, el más grande de los sacrificios. Cayó por la Patria, y ésta es la verdad histórica”. De la misma manera, Pedro, el hermano republicano, la “oveja negra” de la familia, se preguntará si su “deber” es salvar a su hermano, Jaime, el fraile, cuando va ser fusilado, y, de modo semejante, la espía Carmen Soler, le increpará (“¿Dónde está su Deber?”) para que le entregue los planos que de un bando pasarán al otro; cumplida la solicitud, Pedro morirá contento, como buen Churruca, porque ha actuado según su “Deber”.

La “lealtad” se entiende como el cumplimiento de cuanto exigen las leyes relativas a fidelidad y honor incluido el sinónimo “hombría de bien” (DRAE). Marisol, la ¿novia? de José le ha salvado la vida tras el frustrado fusilamiento por los milicianos y éste le agradece “¡Qué buena y qué leal”; del mismo modo que Tano, el portero, salvador también, es calificado por ella como “leal” y como el “más fiel de los servidores”


Ilustración: Portada de la novela Raza.

Próximo capítulo: Franco: exhumación literaria y cinematográfica. La novela “Raza” (III)