Película: American beauty La "opera prima" del director teatral Sam Mendes, de gran prestigio entre bambalinas pero prácticamente inédito en cine, se demuestra pronto como un producto atípico dentro del habitual esquema del celuloide yanqui, en general, y no digamos del facturado por Hollywood: en efecto, desde las primeras escenas, en las que se tributa un solapado homenaje a El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder, sabemos que no estamos ante un producto al uso.

Pronto se confirma, en cuanto se nos da a conocer esta familia media americana, con marido cuarentón, laboral y sexualmente insatisfecho, esposa neurótica volcada en su trabajo fuera de casa e hija adolescente con todos los problemas e incertidumbres propios de la edad. Este universo comenzará a cambiar radicalmente cuando entra en escena una compañera de la hija, de la que el padre se enamora como un colegial; un extraño chico obsesionado por grabarlo todo con su videocámara; el padre de éste, un militar homófobo e intransigente; y un colega del sector inmobiliario de la esposa. Todo cambia entonces, pasándose de la familia media y respetable "de-puertas-para-afuera" a una situación caótica. Adulterio, drogas, corrupción de menores... son algunos de los temas que irrumpen vorazmente en las vidas pacíficas pero subterráneamente turbulentas de este grupo familiar en un interior, por utilizar un título viscontiano que tan bien conviene a este producto atípico.

Como en una versión americana y tumultuaria del Teorema pasoliniano, nada será igual en la sorda (y sórdida) existencia cotidiana de los protagonistas. Virtiendo vitriolo en estado puro en el celuloide, Mendes y su guionista, Alan Ball, no dejan títere con cabeza: familia, empresa, ejército, sexo... todo es fustigado con sorna en un filme que no dejará a nadie indiferente.

Al éxito de la película no es ajeno el gran trabajo interpretativo de un elenco en estado de gracia, desde un Kevin Spacey que borda el papel de hombre maduro hastiado de casi todo y fascinado por la nueva ilusión de un capullito en forma de adolescente pimpante, hasta una Annette Bening en un difícil rol de mujer demediada entre su familia y la aventura con un casanova talludito; la jovencísima Thora Birch hace creíble su papel de patito feo ante un mundo dispuesto a zampársela; pero seguramente el mejor sea el también muy joven Wes Bentley, un chico de mirada hipnótica al que corresponde el papel más extraño del filme (y estamos en Rarolandia...), al que auguramos un porvenir espléndido.

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Duración

122'

Año de producción

American beauty - by , Jan 01, 2000
4 / 5 stars
Vitriolo en celuloide