Pelicula:

CRITICALIA CLÁSICOS


Disponible en Movistar+, Apple TV, Prime Video y Google Play Movies.


Victor Fleming, sin tener el aura de un John Ford, un Howard Hawks o un Billy Wilder, fue sin embargo el reputado director de cuatro títulos que posiblemente haya visto todo el mundo (hablamos del “mundo” con más de 50 años, se entiende, el único que bebió hasta hartarse del cine clásico en las pantallas televisivas de los años sesenta y setenta), a saber, Lo que el viento se llevó, El mago de Oz, La isla del tesoro (versión de 1934, la de Wallace Beery y Jackie Cooper, que sigue siendo la canónica sobre la novela de R.L. Stevenson) y esta Capitanes intrépidos. Es cierto que en las dos primeras metió mano media nómina de directores del Hollywood de las grandes “majors”, pero cierto es también que en las dos el único nombre que figura en los créditos como realizador es el de Fleming, así que por algo será; probablemente porque su mano fue la determinante en ambas películas y en sus óptimos resultados.

Y es que el cine de Fleming, o al menos sus mejores películas, se caracterizan precisamente por su extraordinario clasicismo: vistas hoy, se mantienen igual de bien (con independencia de que, sin duda, la sociedad haya variado enormemente sus usos y costumbres desde entonces) que cuando fueron concebidas, rodadas y estrenadas. Es el caso de esta estupenda Capitanes intrépidos, todo un clásico del cine familiar, basado en una novela original de Rudyard Kipling, el famoso escritor británico repetidamente llevado al cine en films tan conocidos como El libro de la selva o El hombre que pudo reinar.

La historia se ambienta en los años veinte en Estados Unidos. Conocemos a Harvey, un chico como de diez años, hijo de un rico potentado que no le presta demasiada atención, siempre muy ocupado con sus negocios. El pequeño se ha malcriado como el típico niño caprichoso, arrogante, atrabiliario e insoportable. Con sus amigos la relación consiste siempre en fardar del dinero que tiene su padre y del que él puede hacer uso sin tasa, no dudando en intentar ganárselos mediante regalos y lisonjas, y si no lo consigue lo hace mediante coacciones y chantajes. Aunque sus profesores intentan modificar ese carácter imposible, no lo consiguen y el niño cada día es peor, aunque a su padre siempre le presenta, interesadamente, su cara más amable y angelical. Tras un episodio en el que de nuevo el niño actúa de forma mezquina, el padre se convence de que es conveniente un viaje de ambos juntos, para intentar acercarse a él, y embarcan en un lujoso transatlántico. Pero en el barco el niño vuelve a las andadas y pisa figuradamente algunos callos a otros chicos, huyendo de los cuales se cae al mar sin que nadie se dé cuenta. Afortunadamente, antes de que se ahogue, un pescador portugués, Manuel, lo recoge en el bote en el que echa las redes para el barco pesquero en el que presta servicio, rescatándolo y llevándoselo a su nave. Allí el niño repelente exige ser llevado a tierra con su padre, pero eso no es posible porque los pescadores tienen por delante varios meses de pesca hasta volver a puerto. El niño, inicialmente reticente, empieza a darse cuenta de que allí no es nadie, cuando en tierra firme lo era todo, y empieza a evolucionar, gracias sobre todo al carácter apacible pero a la vez estricto de Manuel, que lo toma como aprendiz...

Capitanes intrépidos es una feliz mezcla de cine de aventuras y cine regeneracionista; el primero de esos géneros está claro; el segundo nos parece que también, porque el film pertenece a esa estirpe de cine en la que un personaje (en este caso el insoportable niño rico) recorrerá el camino desde una postura intransigente, estúpida y execrable, hasta convertirse en una persona sencillamente normal, juiciosa, sensible a los sentimientos propios, pero sobre todo de los demás. Ese arco dramático será el que el crío habrá de recorrer gracias a los buenos y desinteresados servicios de Manuel, el pescador portugués que ejercerá como el amoroso padre que el niño nunca tuvo, absorto éste en sus negocios, sin saber que su “negocio” más importante, su único hijo, estaba abandonado por su progenitor, aunque no le faltara ni un detalle en lo material.

Con unos magníficos créditos iniciales y un no menos espléndido ritmo narrativo, marca de la casa (la Metro, nada menos, epítome de las “majors” del Hollywood clásico), Capitanes intrépidos es, sobre todo, una lección de vida y, por supuesto, una lección moral, en la que el involuntario “padre temporal” enseñará algunas cosas fundamentales al niño malcriado, como la importancia de ganarse el sustento o la necesidad de actuar siempre bajo el criterio del juego limpio, constituyéndose en potentes cargas de profundidad que se fijarán indeleblemente en el carácter, pero también en el corazón del pequeño. Por supuesto el film es también un brioso producto del mejor y más brillante cine de aventuras, con algunas escenas formidables, como el duelo de las embarcaciones pesqueras en el último tramo de la  película, lanzadas las dos a una carrera frenética que tendrá un final trágico, en una escena de una enorme intensidad emocional en la que es difícil, por no decir imposible, que el espectador no tenga que echar mano del socorrido clínex.

Formalmente, Capitanes intrépidos se beneficia de un precioso blanco y negro de Harold Rossen, así como de la magnífica y vibrante música del maestro Franz Waxman, uno de los grandes compositores del cine clásico norteamericano. Las transparencias que hacen parecer que los actores están (sin estarlo...) en alta mar son efectivas aunque por supuesto resultan inevitablemente (y también deliciosamente...) naif.

Gran trabajo interpretativo de los dos protagonistas, con gran química entre ambos, Spencer Tracy (nadie podría haber cantado mejor el inmortal “¡Ay, pescadito/ deja de llorar!” con el que consuela al pobre crío rico) y Freddie Bartholomew, el niño bonito del Hollywood de los años treinta; como robustos soportes secundarios otros dos grandes, Lionel Barrymore, inmenso como capitán del pesquero, y Melvyn Douglas, sutilísimo padre en principio ausente y después absolutamente entregado.

(19-07-2023)


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

117'

Año de producción

Trailer

Capitanes intrépidos - by , May 09, 2024
4 / 5 stars
¡Ay, mi pescadito/ deja de llorar!