Pelicula:

CINE EN SALAS


Hacer comedia sobre la muerte es peligroso… y no porque sus autores vayan a tener un mayor o menor riesgo letal (esperemos que no...), sino porque desde el punto de vista de la taquilla el tema de la muerte no es precisamente el que más gusta a los amantes de la comedia. Aunque en el mundo se han producido, por supuesto, comedias directamente relacionadas con el tema, en algunos casos incluso en films “mainstream” como la ya venerable La muerte os sienta tan bien (1992), de Robert Zemeckis, no es una temática que suela aparecer en este género, y mucho menos en España. Aquí en nuestro país, y de forma tangencial (porque los protagonistas tendían a ella, aunque sin muchas ganas...) podríamos recordar, en este siglo XXI, El club de los suicidas, de Roberto Santiago, o a finales del siglo anterior, La gran vida, de Antonio Cuadri, también en esa misma línea; pero no hay mucho más.

Por eso, que alguien tenga la osadía de hacer un film directamente sobre la muerte, y además en formato de comedia (vamos, que no estamos hablando de El séptimo sello, que lo de la Muerte, así, en mayúsculas, lo llevaba de fábrica…) tiene todos nuestros respetos y nuestras simpatías. La “culpable” de ello es Carolina Bassecourt, actriz linense que debuta en la dirección (disciplina en la que se ha formado en la prestigiosa ECAM de Madrid) con la adaptación a la pantalla de la comedia teatral Cuánto me queda, de la autora catalana Marta Buchaca, de reciente estreno sobre las tablas. Sobre ese texto, que pone a la muerte en el centro de la escena (nunca mejor dicho…), Bassecourt consigue una comedia divertida (lo que es ya todo un elogio, dado el tema), bien armada dramáticamente por un solvente guion de la propia Buchaca, que ya tiene experiencia como guionista, en títulos como la en su momento muy popular serie catalana El cor de la ciutat, o títulos más recientes como Litus o El juego de las llaves), y con una puesta en escena que nadie diría es la de una directora debutante.

La trama gira en torno a dos parejas: Ángeles es una médica de primer nivel en España que ha conseguido algo formidable (o así…), poder predecir con exactitud la fecha de la muerte de una persona; lo ha probado con su marido, Pablo, y resulta que a este le queda poco menos de un mes de vida… Por otro lado, conocemos a una pareja que se ha separado recientemente, Luis y María, siendo esta última hermana de Ángeles; Pablo, viendo llegar el día de su muerte, está empeñado en que Ángeles, cuando ello suceda, se empareje con Luis, íntimo amigo de Pablo, y que él considera es lo mejor para su futura viuda…

Rodada en las Islas Canarias (quizá por aquello de los incentivos fiscales en las llamadas “islas afortunadas”), la película empieza bien, incluso muy bien, con unos títulos de créditos durante los cuales vemos algunos personajes haciendo esas cosas que, supuestamente, todos queremos hacer antes de morir, siempre con un punto humorístico muy divertido. A partir de ahí ya se nos pone en situación y la comedia fluye con facilidad, gracias a una correcta planificación, una apreciable buena mano en la realización y en la dirección de actores (los intérpretes, cuando se pasan a la dirección, suelen ser muy buenos en esto, lógicamente...), con un tono de comedia agradable, pese al tema, elegante, buscando la levedad de la comedia clásica (hablar de “screwball” no sería disparatado), aunque, es cierto, no siempre lo consigue. De esta forma nos encontramos con un producto bien llevado, narrado con solvencia, no pareciendo en absoluto que sea la ópera prima que realmente es.

Basan su humor Bassecourt y Buchaca en el humor a partir de la confrontación de caracteres opuestos, en especial los de Pablo (el marido que está a días de “espicharla”) y María (la hermana de su mujer y ex de su mejor amigo Luis), siendo Pablo muy organizado y circunspecto, y María (a la que el inminente finado llama con sorna “la urraca”) una vivalavirgen de cacumen cortito… Hay también cierto recurso al humor de malentendidos, que suele funcionar bien si no se fuerza, cosa que aquí, afortunadamente, no sucede.

¿Se nota el origen teatral de la película? Diríamos que, en general, no, salvo algunos momentos puntuales, que no son sustantivos. Un final un tanto lacrimógeno (moderadamente, eso sí...) nos parece algo inferior al resto, aunque la moraleja que se transmite, un elogio absoluto al “carpe diem”, al vivir hoy como si fuéramos a morirnos mañana, le da la vuelta al inevitable y luctuoso final, enviando al espectador un mensaje de alegría y vitalidad que, ciertamente, es muy de agradecer, mayormente tal y como están los tiempos.

Buen trabajo del cuarteto de intérpretes, con buena química entre ellos, en especial entre la pareja protagonista, Salva Reina y Kira Miró. Reina hace un esfuerzo considerable para hablar en un español neutro, lo que le permite despegarse de ese personaje que últimamente parecía repetir constantemente, el “Jozé” de Allí abajo.


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87'

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Cuánto me queda - by , Dec 29, 2023
2 / 5 stars
Vivir como si nos fuéramos a morir mañana