Pelicula:

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La última película de Spike Lee parece confirmar que el cineasta afroamericano no pasa por un buen momento. Aunque su anterior Infiltrado en el KKKlan (2018) tuvo cierta repercusión, el marasmo que viene arrastrando desde hace ya demasiados años (décadas, incluso) no va a remitir, al menos por ahora, a la vista de este Da 5 bloods, manifiestamente mejorable film de aventuras, reencuentros, acción, bélica y drama, todo en un paquete, sin que se sepa demasiado bien qué es exactamente, no digamos ya qué es lo que pretendía hacer Lee.

Quizá el pecado original del film esté en su génesis. El guion original, de Danny Bilson y Paul de Meo, fue escrito en 2013, en principio con la intención de que Oliver Stone lo dirigiera, con personajes sin raza definida como protagonistas; retirado Stone del proyecto en 2016, Spike Lee y Kevin Willmott, que acababan de terminar el guion del mentado Infiltrado en el KKKlan, se hacen cargo de la historia, reescriben el guion y afrontan el rodaje, con producción de la empresa de Lee, 40 Acres & A Mule Filmworks.

Pero el trasiego no parece haberle sentado bien a la historia; surgida sin connotaciones raciales, en tanto en cuanto los personajes iniciales no eran de raza negra, la entrada de Lee y su cuate hace que la historia se tiña de ese color, buscando llevársela a su terreno, pero, en buena medida, desnaturalizándola, añadiéndole un matiz que, nos tememos, no beneficia en nada al resultado final.

La película se abre con una serie de imágenes documentales, la primera de ellas una escena en la que Muhammad Ali, allá por 1968, se negaba a ser alistado en el ejército para participar en la guerra del Vietnam. A partir de ahí conoceremos a un grupo de hombres ya entrados en años, cuatro en total, todos septuagenarios, que se han trasladado a Vietnam, donde combatieron medio siglo antes en el ejército USA. El motivo aparente es encontrar los restos de un quinto miembro del grupo, Norm, muerto cincuenta años atrás en la selva vietnamita. Pero los cuatro viejos tienen otro motivo secreto para estar allí: medio siglo antes encontraron un tesoro en lingotes de oro en un avión derribado y lo escondieron con la secreta esperanza de volver a por él cuando pudieran, aunque los monzones destrozaron la zona hasta hacerla irreconocible. Pero ahora la cola del avión donde estaba el tesoro ha emergido de la tierra, haciendo posible la localización aproximada del botín escondido. Hacia esa zona se dirigen los cuatro de marras, más el hijo de uno de ellos, que se ha enterado de la historia y quiere su parte, más el guía vietnamita...

Lo cierto es que Da 5 bloods dista mucho de ser una buena película: con una puesta en escena acartonada, las secuencias de acción son las peor planificadas que hemos visto en bastante tiempo, cuando hoy día el cine, y no digamos el norteamericano, es perito en hacer auténticas virguerías en el género; no sabemos si porque Lee, conscientemente, y no interesándole demasiado esas escenas, las ha delegado en los ayudantes de dirección, lo cierto es que da grima ver lo mal rodadas y lo mal montadas que están, zarrapastrosas y desaliñadas. Con decir que, por momentos, más que refriegas bélica, parece que se están rodando batallas de "paintball"... Como "novedad" (las comillas no son inocentes, claro...), Spike utiliza a los cuatro actores viejos para interpretar sus propios papeles cuando presenta los hechos ocurridos medio siglo atrás en la guerra, recurso estilístico que, desde luego, no es nada nuevo: recuérdese, sin ir más lejos, La prima Angélica, de Saura, que data de hace más de cuarenta años... Otra de las "novedades" que presenta Lee es la modificación del "aspect ratio" de la pantalla, para presentar las escenas de época en formato 4:3, similar al de la antigua televisión, para conferirle cierto tono "vintage", así como la utilización de una emulsión fotográfica de baja calidad para esas escenas, para darle un tono sucio, con mucho grano.

Pero poco más, la verdad, en una historia incoherente, dispersa, lenta, larguísima, a veces exasperante, primaria, carente de complejidad, en la que los personajes (quizá por el proceso de transformación en afroamericanos al que han sido sometidos) parecen de cartón-piedra.

Por supuesto, temáticamente Spike Lee aprovecha para llevar el agua a su molino y presenta la historia como una reivindicación afroamericana frente a los Estados Unidos, mezclando los agravios de la época esclavista y de la posterior falta de derechos humanos (que llega hasta hoy; véase el lacerante, abominable caso del asesinato de George Floyd por brutalidad policial) con el irredentismo de su raza, un tema todavía pendiente y candente y que lleva camino de eternizarse. Pero su habitual postura filoafromericana, en este caso al menos, no convence, en un film que no se sabe muy bien qué nos quiere decir, ni hacia dónde va, ni qué diantres pretende, más allá de denunciar (otra vez) la ignominiosa guerra del Vietnam, ahora vista desde la perspectiva de los soldados negros que en ella participaron, siempre desde una posicion subsidiaria, rara vez ascendiendo en la escala militar, poniendo en el conflicto bélico lo que históricamente se conoce como la carne de cañón.

Con algunos apuntes humorísticos, como el pitorreo al que someten los protagonistas a personajes como Stallone (con su Rambo) o Chuck Norris, a los que los protagonistas tachan, con toda razón, de soldados imaginarios, o un uso paródico de la famosa Cabalgata de las Walkirias (famosa, entre otras cosas, por su utilización por Coppola en Apocalypse now), la película sin embargo incide con frecuencia en unas elementalidades de párvulo, como la reiterada utilización de contrapicados para enaltecer la figura del antiguo compañero muerto medio siglo atrás, al fin y al cabo la excusa necesaria para que los cuatro viejos excombatientes marcharan a por su tesoro. Humorísticamente, podríamos decir, parafraseando la famosa película de John Huston El tesoro de Sierra Madre, que los protagonistas de este film buscaban El tesoro de Sierra "motherfucker", por la infinidad de veces que sus protagonistas profieren ese coloquial taco, en los más bien lamentables diálogos que los guionistas han puesto en sus bocas.

Para remate de los tomates, los intérpretes no se puede decir que estén eximios; ni siquiera Delroy Lindo, del que tenemos buena consideración, convence; de nuevo habrá que convenir que sus personajes no eran sino perchas en los que colgar las obsesiones de Spike Lee, así que quizá demasiado han hecho. Pero también es cierto que, cuando se tienen que batir el cobre, como en las escenas dramáticas, ninguno da la talla: están poco naturales, sobreactuados, a ratos incluso nefastos.

(02-07-2020)


Da 5 bloods: Hermanos de armas - by , Jul 02, 2020
1 / 5 stars
El tesoro de Sierra "motherfucker"