Pelicula:

Esta película está disponible en el catálogo de Netflix.

Cuando en 2014 Studio Ghibli, el más famoso de los estudios de animación japoneses, decidió suspender temporalmente su producción, dada la avanzada edad de los dos directores fundamentales del mismo, Isao Takahata y, sobre todo, el mítico Hayao Miyazaki, lo cierto es que hubo un pesar general entre la cinefilia por perder una de las empresas que más y mejor cine de animación había hecho en el último medio siglo. Miyazaki recapacitó y se anunció que estaba trabajando en una última película, Kimi-tachi wa Dō Ikiru ka (cuya traducción podría ser “¿Cómo vives?”), en la que lleva trabajando desde hace ya varios años, aunque el ritmo de producción de dibujo es lento y parece que aún queda bastante hasta que esté terminada. Takahata murió en 2018; así las cosas, así que, aunque teóricamente Ghibli sigue abierto, la producción ha caído en picado, apenas alguna serie televisiva, como Ronja, la hija del bandolero (2014), y un corto rodado por Hayao, Boro the Caterpillar (2018).

El film que comentamos es el único largo producido desde entonces, aunque su destino no era, inicialmente, las pantallas de cine sino las de televisión, a pesar de lo cual ha tenido también una distribución en las salas de exhibición cinematográfica. Pero lo cierto es que este magro regreso de las producciones Ghibli nos parece que no se ha saldado con un resultado positivo.

La acción, basada en la novela Earwig and the witch, de Diana Wynne Jones (autora de la novela en la que se inspiró el exitoso El castillo ambulante, de Hayao Miyazaki), narra la historia de una niña, Erica, también llamada Earwig, abandonada por su madre, que es una bruja (en sentido literal, no metafórico...), al estar huyendo de la comunidad de hechiceras a cuyos dictados (es un espíritu rebelde por naturaleza) no quiere plegarse. La niña crece en el orfanato y pronto se hace con los resortes necesarios para manipularlos a todos, a sus compañeros, pero también a los profesores y la directora. Cuando, en contra de su voluntad, es adoptada por una siniestra pareja (que también resultan ser brujos...), todo cambiará en su vida...

Earwig y la bruja es la primera película de largometraje de Ghibli rodada en 3D, en vez de en su formato habitual, el dibujo lineal de dos dimensiones. Y ciertamente no parece que el cambio haya sido positivo. La película presenta movimientos y gestos faciales un tanto envarados, no estando muy conseguido el dibujo a través de las técnicas digitales del CGI, siendo el dibujo muy artificial, puramente mecánico, poco imaginativo.

Pero si formalmente la película no gusta, argumentalmente tampoco es que sea para tirar cohetes: la propia protagonista, una manipuladora nata, una niña antipática con la que es imposible empatizar, resulta ser además pelota, repipi, con más dobleces que un mantel, calculadoramente zalamera y hasta lameculos. Es complicado que, con estas “virtudes”, ningún infante se pueda sentir identificado con este ser humano más bien tóxico; por comparación, hasta la bruja adoptadora y no digamos su marido, el explosivo Mandrágora, nos parecen mejores personas...

No solo es cuestión de la evidente falta de empatía con la prota, fallo garrafal en una peli que tiene como destino principal a la infancia (aunque sabemos que los films de Ghibli generalmente gustan incluso más a los adultos...), sino que, encima, la historia es aburrida, poco atractiva, puesta en escena de manera repetitiva, dando vueltas siempre a lo mismo desde el momento en que Earwig llega a casa de sus “padres” adoptivos.

Se pierden incluso algunas referencias que podrían haber dado juego, como las lecturas de los niños, siendo el libro de cabecera de la protagonista la aventura de Sherlock Holmes El sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle, que sin embargo no tiene después repercusión alguna en la trama. Tampoco se aprovecha el evidente tono dickensiano de la historia (Oliver Twist, fundamentalmente).

Gorô Miyazaki, el hijo de Hayao, es el director de este film que, ciertamente, desmerece tanto la herencia paterna como el legado de Ghibli. Gorô había realizado previamente dos largos para el estudio, Cuentos de Terramar (2006) y La colina de las amapolas (2011), ciertamente mucho más interesantes y entonados que esta historia desvaída, fea, chata y con una resolución banal que está a la misma altura (es decir, muy baja...) que el resto de esta prescindible Earwig y la bruja.

(16-12-2021)


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82'

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Earwig y la bruja - by , Dec 16, 2021
1 / 5 stars
Retrato de la manipuladora vocacional