Película: El Gran Hotel Budapest

Wes Anderson, director excéntrico donde los haya, de espíritu indie, protegido por algunos sectores de la crítica, entre los que no nos encontramos, tiene un estilo muy personal en su cine que le hace inconfundible, aunque no a todo el mundo le gusta.


Con El Gran Hotel Budapest ganó el Gran Premio del Jurado Oso de Plata en el Festival de Berlín 2014, en cuyo extenso reparto se encuentran los actores que son habituales en sus películas, como Bill Murray y Owen Wilson, aunque aquí tienen papeles breves, que forman parte de los empleados de este gran hotel mezclándose con los clientes, en el que se ha producido el robo de una valiosa pintura renacentista.


Este es el octavo y más brillante trabajo del tejano Wes Anderson, nacido en Houston, un fresco sobre un tiempo extraño, pero a la vez divertido, que se inspira en los libros y memorias del escritor vienés Stefan Zweig, como se declara en los créditos finales, sin detenerse en un título concreto, rescatando su espíritu y logrando su film más europeo.


Monsieur Gustave H., amante de maduras y ricas señoras, atento y educado conserje de un hotel decimonónico, establecimiento situado en el imaginario país alpino de Zubrowska, en los años 30 del siglo XX, se ve obligado a huir en compañía de Zero Mustafa, un botones del mismo, debido a una falsa acusación de robo y asesinato. En su escapada recorren una vieja Europa Central, de la que hace una reconstrucción muy personal, en vísperas de su peor pesadilla: la Segunda Guerra Mundial.


La historia es contada por un Zero Mustafa ya viejo a un escritor en los años 60 en el hall del Gran Hotel, que en su día vivió años de esplendor, con una narración sin melodramatismo.


Anderson narra con un orden riguroso de los planos, mostrándonos una forma de vivir distinta de otra época, con la expresividad controlada de los actores, bajo la apariencia de una comedia esta especie de thriller, en el que se borran los límites entre la fantasía y la visión de un tiempo pasado, en el que se desarrolla una relación jefe y empleado que da paso a la amistad, así como un relato de amor, con un peculiar sentido del humor surrealista y manera de ver el mundo.


A pesar de ello bajo la brillante fotografía, que le da un tono de irrealidad, poco hay en el fondo, más que su envoltorio de colores chillones, con panorámicas rápidas, zooms, travellings laterales, encuadres atrevidos, montaje en corto, uso de maquetas y músicas no habituales creadas por el compositor de moda Alexandre Desplat, que le dan un aire de cómic, con tipos extraños propios del mundo de Anderson con algunas referencias a los viejos maestros del cine cómico de antaño.


Dentro del extenso reparto coral de actores famosos que interpretan a extravagantes personajes, destaca un excelente Ralph Fiennes como Monsieur Gustave y la revelación de Tony Revolori en el papel del joven Zero Mustafa, que encarna F. Murray Abraham de adulto, y entre los femeninos la actriz irlandesa Saoirse Ronan como la pastelera Agatha.


Tiene una estructura que funciona bien, con complicados movimientos de cámara y cambio de formatos de pantalla, lo que unido a los efectos digitales y los fabulosos decorados es de lo mejor de esta cinta.


Tal vez para los que no gusten del cine de Wes Anderson resulta no obstante de las más asequibles, logradas y divertidas.


 


El Gran Hotel Budapest - by , Dec 20, 2014
2 / 5 stars
Visión coloreada de la Vieja Europa