Película: La fiesta

Pasa una cosa curiosa con el cine ultrabarato: todos nos hacemos cruces sobre lo increíble que es hacer una película como ésta, con 6.000 mil euros (un millón de las antiguas pesetas), pero el mero hecho de esa austeridad espartana no es ninguna virtud, al menos cinematográfica. Vamos, que seguramente a los esforzados y austeros cineastas y productores de este (por otro lado) simpático filme, le darán antes el Nobel de Economía que el Oscar. Y es que lamentablemente se confunde calidad con baratura, y ello sucede a veces (por ejemplo, con la estupenda El factor Pilgrim, pero no necesariamente siempre. Es lo malo de confundir el cine con la planta de rebajas de El Corte Inglés...


La fiesta es, en efecto, una película entretenida, sin ínfulas, agradable en sus mínimas pretensiones; es cierto que los directores saben contar, más o menos, una historia, aunque de forma algo apelmazada; pero el guión es previsible, demasiado adobado de lugares comunes y provisto de la sal gruesa acostumbrada en la comedia de adolescentes salidos (aunque aquí son ya más bien veinteañeros largos...), como si el vocabulario de los jóvenes españoles no pudiera exceder de los cinco o seis tacos habituales y el generacional "tío/tía".


Los actores, supongo que en general no profesionales, mantienen el tipo aceptablemente, en especial el novio de la chica, un tal David García-Palencia que resulta desarmante en su frescura, su desparpajo y su poca vergüenza. Puede tener porvenir en la comedia española; aquí, con una desenvoltura envidiable, parece el bisnieto rijoso del Paco Martínez Soria de La ciudad no es para mí.


Insisto: está muy bien que se haga cine barato. Pero ello no significa, necesariamente, que sea cine bueno. En este caso, desde luego, no lo es.


 


La fiesta - by , Nov 07, 2018
1 / 5 stars
Cine barato pero malo