Película: La piel dura

Es curioso que François Truffaut, tan devoto del cine de Hitchcock, sin embargo hiciera caso omiso de uno de los consejos que, entre lo irónico y lo auténtico, daba el gran Hitch a quien quisiera escucharle: “no hacer cine nunca con niños, animales ni Charles Laughton”. Porque Truffaut no hizo efectivamente cine con Laughton (qué mas hubiera querido...), ni tampoco con animales, pero con niños sí que hizo varios films, desde uno de sus primeros cortos, Les mistons (1957), conocido en España como Los mocosos, hasta la mítica, seminal Los cuatrocientos golpes (1959), con su personaje “alter ego” Antoine Doinel (entonces un púber Jean-Pierre Leaud), además de El pequeño salvaje (1970), aunque esta jugaba en otra liga, la de la naturaleza del ser humano cuando no ha existido una etapa civilizadora.

La cuarta película “con niños” de Truffaut es esta La piel dura, horrible traducción del original L’argent de poche, literalmente “Dinero de bolsillo”, o como sería más lógico decir en español, “Calderilla”. Pero parece que los distribuidores españoles no debieron confiar demasiado en esa traducción, y, recordando un título anterior de Truffaut, La piel suave (1964), que en ese caso fue una traducción literal del original La peau douce, retitularon en España con este horrendo La piel dura, aludiendo con ello a esa cualidad que se les atribuye a los niños, real o metafórica, la de caerse y no hacerse nada, por tener “la piel dura”...

Sin la acidez de Los cuatrocientos golpes ni el hermoso didactismo de El pequeño salvaje, el cineasta francés elige contarnos varias historias heterogéneas de un grupo de críos, sus problemas, su mundo en ciernes, sus travesuras, sus trapisondas. Los adultos son aquí comparsas, meros compañeros de viaje, forman parte del paisaje, y los niños los protagonistas absolutos, esos que tienen la piel dura a la que hace alusión el pésimo título español.

Alejado tal vez de sus grandes filmes, esta L’argent de poche, con su tono de comedia inteligente y fresca, resulta ser una obra minimalista en la que, sin embargo, se reconoce sin ambages el talento proteico de su gran autor, servida por un puñado de intérpretes poco conocidos, entre los que destaca el entonces pequeño Georges Desmouceaux, cuya carrera como actor fue muy corta, iniciando posteriormente una apreciable obra como guionista de televisión.


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104'

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La piel dura - by , Aug 18, 2018
2 / 5 stars
Calderilla