Película: Mute

Esta película está disponible en el catálogo de Netflix, plataforma de Vídeo Bajo Demanda (VoD).

Del director Duncan Jones (hijo de David Bowie, como es más que sabido) tenemos buen recuerdo por su interesante Código fuente (2011), que jugaba con bucles temporales y repetición de situaciones en un contexto de thriller. Anteriormente había llamado la atención por la bastante rara Moon (2009), una ciencia ficción con vocación entre filosófica y abstracta, aunque todo el crédito conseguido lo perdió al ponerse al servicio de la que debía ser una franquicia sobre el popular juego, Warcraft. El origen (2016), que resultó ser un fiasco artístico e incluso en taquilla, que es lo peor que le puede pasar a un film de vocación evidentemente comercial, como era el caso.

Ahora nos llega volviendo de alguna forma a los orígenes, en lo que se reputa la segunda parte de una trilogía que Jones tiene en proyecto, una trilogía muy libre, por lo que se ve, y que estaría compuesta por la citada Moon, esta Mute y una tercera película que, si se hace (está por ver, teniendo en cuenta los palos que se ha llevado este segundo segmento), a la vista de las dos primeras piezas, apostaría (y lo haría a caballo ganador...) a que su título empezará también por “M” y será una sola palabra de, más que probablemente, cuatro letras...

Un niño de 7 u 8 años sufre un accidente en una lancha a motor, resultando gravemente herido en el cuello, con destrozos en las cuerdas bucales. Su familia, de cultura “amish”, rechaza cualquier tipo de tratamiento médico y el niño, consecuentemente, se queda mudo. Ya de mayor, en 2035, en Berlín, Leo, que así se llama el protagonista, se ocupa como camarero en un local de “strip-tease”; su novia, Naadirah, trabaja también allí. Paralelamente, un médico norteamericano que ha desertado del ejército yanqui está esperando que el gángster de turno le facilite papeles para poder huir de la ciudad con su pequeña hija, a cambio de lo cual realiza para el hampón eficientes trabajos de tortura a sus enemigos o cura balazos a sus sicarios. Pero Naadirah esconde un secreto a Leo, que no puede revelar...

Tiene Mute varios problemas que la lastran de forma importante: el guion no es precisamente ninguna maravilla: confuso, arbitrario, críptico, oscuro a la manera de la tinta del calamar, para que no se vean sus carencias... El cañamazo central de la historia, con su evidente parecido con el clásico mito de Orfeo y Eurídice, tampoco se puede decir que sea precisamente original, ni aporta gran cosa a la leyenda del enamorado que entró en el Hades a rescatar a su amada.

Encima de todo, el diseño de producción recuerda demasiado al de un Blade runner casposo, un diseño que quiere parecerse a la obra maestra de Ridley Scott pero que termina pareciendo más bien un decorado de cartón-piedra, aunque esté hecho con efectos digitales, con ese CGI que se ha comido prácticamente a los efectos especiales de toda la vida de Dios.

Para más inri, el protagonista, Alexander Skarsgard, debe ser el torpe de la familia, donde el patriarca, su padre Stellan Skarsgard es, sin duda, la estrella, pero también hay otros miembros del clan, como su hermano Bill Skarsgard, que también ha demostrado talento en films como It (2017). Mejor está Paul Ruud, su antagonista, en un personaje más trabajado, lleno de matices en su cinismo; incluso Justin Theroux, en un vidrioso rol de cirujano plástico pederasta, está mucho mejor que un protagonista que parece lobotomizado y transmite menos que un telegrafista manco.

Duncan dirige un poco caóticamente esta historia que, ciertamente, no está a la altura de su Código fuente, que resultaba ser estimulante y apreciable. No sabemos si la tercera parte de la supuesta trilogía se llevará a efecto. Si es por la recepción que está teniendo esta Mute, me temo que la trilogía se quedará en dilogía, y casi mejor será así, a la vista de esta castaña que es la segunda entrega de la serie.


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126'

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Mute - by , Mar 24, 2018
1 / 5 stars
Orfeo 3.0