Película: Plan de fuga

Parece que el director vasco Iñaki Dorronsoro es fiel seguidor de la premisa que (voluntaria o más bien involuntariamente) siguió Víctor Erice durante sus treinta primeros años de carrera: no hacer más de un film por década: El espíritu de la colmena (1973), El sur (1983), El sol del membrillo (1997). Pues con Dorronsoro, salvando todas las distancias que sea menester, igual: el mediometraje El ojo del fotógrafo (1993), La distancia (2006), Plan de fuga (2016). Por supuesto, el problema no es la falta de proyectos sino lo complicado que es en España montar cualquier producción con un mínimo de enjundia.

Desconocemos El ojo del fotógrafo, que apenas tuvo una distribución digna de tal nombre, aparte de que por su metraje tenía difícil encaje en los circuitos comerciales. Pero La distancia, sin ser nada del otro jueves, tenía cierta originalidad que la hacía destacar de otros productos rutinarios: el ambiento boxístico, tan clásico y hoy tan en desuso; la turbia atracción homosexual no correspondida entre policía y boxeador; una intricada trama de corrupción policial a la que habrá de enfrentarse esta pareja que no lo es.

Sin embargo, a Plan de fuga se le nota demasiado su voluntad de estilo. Queremos decir que es una película que se reputa un “film noir”, una película de cine negro, y está haciéndonos constantes guiños para que no vayamos a creernos otra cosa: la  historia gira en torno a la figura de un butronero que necesita una banda de croatas y rusos que se dedica al robo a gran escala; nuestro protagonista, Víctor, se dedica profesionalmente a abrir cajas fuertes (mediante el traumático procedimiento de reventarlas con lanzas de calor, nada de las famosas “combinaciones” de toda la vida de Dios...); parece guardar un secreto incognoscible, tiene una exmujer que lo dejó cansada de su vida sin vida, y sus peligrosos colegas del nuevo golpe que preparan le hacen un inopinado “regalito” en forma de chica; este Víctor estará, entonces, imbuido de la tan archiconocida mística del perdedor; la música, con esos toques de saxo descangallado tan “negros”, que recuerdan inevitablemente las pelis del género norteamericanas de los años cincuenta, o las francesas de los sesenta; la fotografía, con tonos oscuros y colores generalmente poco vivos; las ambientaciones, casi siempre nocturnas si son exteriores y con luces no demasiado vivas en interiores; y, por supuesto, las interpretaciones, con un Alain Hernández que no sé quién habrá pensado que era el actor ideal para encarnar a este personaje: Hernández parece ir de tío cachas, con tanto músculo y tanto abdominal, pero nos tememos que carece del carisma necesario para este tipo de roles hipermasculinos, con mucha trastienda que, al final, se queda en pura superficialidad.

La parte final gana algo de altura, superando el sopor de los dos primeros tercios del metraje, pero ya es demasiado tarde. Queda la intencionalidad de hacer un cine negro en serio, aunque en este caso, me temo, el resultado ha distado mucho de dar en la diana. Dorronsoro habrá de afinar bastante mejor; aquí hay algunas líneas argumentales de interés, como la del protagonista como deudor moral de un “confite” al que habrá de ayudar a todo trance, arriesgándolo todo, línea que se convertirá a la postre en el eje central de la historia, pero el resto no tiene esa misma altura. Pero el guion es confuso, anárquico, la realización se quiere brillante pero a ratos resulta ramplona, y el conjunto no termina de convencer.

Eso sí, aparte de Hernández, que nos parece un error de casting, aparece, en un personaje secundario, un Javier Gutiérrez que cada vez está mejor, aquí en un rol con sutilísimos matices que él sabe componer con una maestría extraordinaria. Y Luis Tosar, como siempre muy seguro; esta vez le toca estar del lado bueno de la ley...


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105'

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Plan de fuga - by , Jul 20, 2018
1 / 5 stars
Demasiado énfasis en ser un “film noir”