Película: #SexPact

Como parece obvio, el landismo, epítome de la comedia casposa en España, no es un fenómeno exclusivo de nuestro país. Realmente todos los países tienen (iba a escribir “sufren”...), en mayor o menor medida, este tipo de comedieta o astracanada, en la que el humor es de grueso calibre, lleno de sal gorda y escatologías varias. El cine norteamericano, por supuesto, no se ha librado de esa plaga, y así a vuela pluma pueden recordarse ejemplos casi del Paleolítico Superior, como aquella infecta saga iniciada por Los incorregibles albóndigas (1979), con la que Ivan Reitman tuvo el dudoso honor de comenzar una serie que se prolongó, con variantes, en otros diversos títulos de semejante jaez. De poco después será la saga que creó el canadiense Bob Clark, pero en el cine USA, con su Porky’s (1981), que conoció varias secuelas a cual más mala y lamentable. Habrá que mencionar en ese (también dudoso) podio de honor a la franquicia iniciada por American Pie (1999), que se repitió como el pepino (con perdón, dado el tema...) en varias continuaciones con un progresivo descenso, si ello era posible, en lo soez de sus contenidos.

Por eso no es de extrañar que nos llegue este producto, #SexPact, que busca hozar en el mismo o parecido venero (ya sé que somos muy generosos llamándolo así...), de nuevo con adolescentes salidos, en este caso en su faceta femenina, con tres chicas, amigas desde su infancia, que en la fiesta de graduación se proponen perder la virginidad, en un pacto de sexo al que se refiere el título español, que busca ser más impactante que el original, Blockers, que sería algo así como “bloqueadores” o "inhibidores", dando en ese caso la preeminencia a los que realmente la tienen en esta nueva aportación a esa ficticia ONG que podríamos llamar Casposos Sin Fronteras. Porque, efectivamente, aquí el protagonismo, más que en las adolescentes con las hormonas revueltas, recae sobre los padres (dos padres y una madre, para ser exactos), uno por cada una de las tres chicas, que intentarán por todos los medios que el dichoso pacto sexual para mandar el himen a freír espárragos no llegue a consumarse.

Pero todo es penoso: el guion, de los hermanos Jim y Brian Kehoe, es lamentable, lleno de lugares comunes, de tópicos, sin ahorrar escenas de una escatología rampante que dan, literalmente, vergüenza ajena (véase la secuencia de la “toma de cerveza”, no precisamente por vía oral...); la realización de Kay Cannon, la novata directora, es de primero de dirección en la UCLA, con calificación de Muy Deficiente; claro que no era de esperar finura ni estilismo en la productora de la serie Dando la nota, que cuando se escriben estas líneas va ya por la tercera entrega, y subiendo...

Por último, hemos visto mejores interpretaciones en representaciones teatrales de fin de curso de instituto que las que nos ofrecen los protagonistas de esta majadería: el hipermusculado John Cena, que es como una versión en peor de Arnold Schwarzenegger, que al menos tiene sentido del humor (cosa que a este, aunque lo intenta, no le sale...); Leslie Mann, de mediocre carrera, confirmando aquí que carece de capacidad para la sutileza y sí muchas facultades, sin embargo, para la sobreactuación; y Ike Barinholtz, el tercer padre, también más que pasado de vueltas.

El resultado es una mamarrachada como hacía tiempo que no veíamos. Lo malo es que cuando se escriben estas líneas, su recaudación, a nivel mundial, ha casi cuadruplicado su presupuesto, así que nos tememos que tendremos continuación... ¡San Billy Wilder, sálvanos!


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102'

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#SexPact - by , May 07, 2018
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Casposos Sin Fronteras