Película: Si te dicen que caí

En la Barcelona de 1970, el celador de un departamento anatómico forense evoca, ante el cuerpo de un fallecido en accidente de tráfico, la vida de aquel hombre (y de él mismo y toda su pandilla), treinta años atrás. El muerto era Daniel Javaloyes, conocido como Java, un chico que vive con su abuela en una trapería y que se dedica a cualquier cosa que le proporcione algún dinero. Entre otras ocupaciones, Java se alquila para hacer el amor con otras parejas, mientras Conrado, un ex combatiente mutilado, ahora jerarca falangista, los observa escondido. El hermano de Java, Marcos, era un líder anarquista perseguido por los franquistas, y vive como un topo en la trapería. Java conoce un día a Ramona, conocida como la puta roja, de quien dicen que es realmente Aurora Nin, la novia de Marcos. Java concibe una rara fascinación por la que fuera amante de su hermano, y busca estar con ella siempre que puede, aunque sea pagando por sus servicios...

Casi inmediatamente de terminar el rodaje de El Lute II: mañana será libre, Aranda prepara y rueda Si te dicen que caí, novela de Juan Marsé que deseaba llevar a la pantalla desde muchos años atrás, y cuya temática cuadra perfectamente con las obsesiones del cineasta catalán, combinando temas tales como sexo, postguerra, crueldad y mujer, por citar los más evidentes, aunque la riqueza argumental es tal que cabe hablar de un amplísimo universo de cuestiones. El texto original estaba considerado como una de las obras literarias contemporáneas de más difícil traslación al cine por su compleja estructura narrativa. El cineasta barcelonés simplifica la trama, como era inevitable, haciéndola más comprensible, a pesar de lo cual el recibimiento no es bueno, ni por el público ni por la crítica. Su tema central es la historia de un arribista, de un chico dispuesto a todo por salir de la miseria en la Barcelona de la más dura postguerra. El joven, Daniel Javaloyes, más conocido como Java, se verá entonces envuelto en turbios asuntos sexuales y sádicos que le marcarán de por vida.

Si te dicen que caí es la más explícita y la más cruda de las películas de Aranda. Incluye un elemento relativamente novedoso en su cine, el voyerismo, que abre insospechadas puertas a un relato laberíntico. Además del voyerismo, otro elemento novedoso en el filme es la relación entre niños, sexo y sadismo, una combinación explosiva que Aranda lleva prácticamente hasta sus últimas consecuencias, en escenas en las que se amenaza con quemar caras y afeitar pubis, en una suerte de tortura psicológica de los adolescentes sobre las niñas que parece asumida por estas en un juego sadomasoquista consentido por ambas partes.

El cineasta barcelonés recreará también algunas escenas de cierto costumbrismo sexual de postguerra; a modo de ejemplo, la primera aparición de Java es, precisamente, lavando preservativos, los que comprobará se encuentran en buen estado (dentro de lo que cabe...) mediante el muy "científico" procedimiento de llenarlos de agua para observar posibles fisuras en las gomas.

Si te dicen que caí es un sórdido fresco de ambientación histórica pleno de fuerza, crudeza y violencia. Supuso en su momento un techo en la representación de variantes sexuales hasta entonces inéditas en nuestra cinematografía, pero sobre todo supuso una apuesta sin concesiones por ofrecernos la historia de una degeneración, la de un hombre víctima de su propio arribismo, que fue capaz de sacrificar lo más valioso de sí mismo por asegurarse una estabilidad económica a todo trance. Inexplicablemente mal aceptada por la crítica de la época, creemos que el tiempo ha jugado a su favor, como en casi todo el cine de Aranda, que siempre fue un adelantado a su época.

En la interpretación, además de Victoria Abril, camaleónica, en un triple papel, como siempre espléndida, destaca un Jorge Sanz al que Aranda logró arrancar sus mejores personajes; no siendo Sanz un actor especialmente dotado, el cineasta barcelonés siempre consiguió de él interpretaciones memorables, como ocurre aquí, en un personaje sin escrúpulos y con redaños para salir, a toda costa, de la miseria que amenazaba con arruinarle la vida. Antonio Banderas, poco tiempo antes de su debut en Hollywood, tiene aquí un personaje de poca relevancia; Javier Gurruchuga, por su parte, poco aprovechado por el cine, aporta sordidez a su personaje, el falangista inválido que goza viendo a escondidas carne joven practicando sexo.

En el apartado técnico Juan Amorós vuelve a encargarse de la fotografía, que juega con habilidad con la miseria de la época, pero también con los colores rojos del sexo. La música de José Nieto y el montaje de la editora Teresa Font completan el irreprochable acabado de un film que, ciertamente, mereció una acogida mucho mejor de la que tuvo.


Si te dicen que caí - by , Mar 01, 2018
4 / 5 stars
Sórdido fresco de ambientación histórica