Película: Todos nos llamamos Alí

Rainer Werner Fassbinder comenzó su carrera como director y guionista cinematográfico en 1966. Durante sus primeros años sus films pasaron más o menos desapercibidos, al menos para el gran público, hasta que por fin, con Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972), consigue una relevancia apreciable y se sitúa en el escaparate por su temática osada y su llamativa puesta en escena, y también por su tendencia a la provocación. Pero Fassbinder, en vez de adocenarse y aburguesarse, como hubiera sido previsible en quien alcanzaba las mieles de la fama, persiste en su cine antitodo, en su cine que arremete contra la sociedad de su tiempo, contra las lacras de su momento histórico.

Salvo en casos puntuales (Desesperacion, Lili Marleen, Querelle), su cine fue un cine barato, sin estrellas relevantes, con actores y actrices germanos poco conocidos, con rodajes rápidos y sin grandes costes económicos. Así pudo afrontar algunos de sus queridos temas recurrentes, como el amor disparejo y el racismo, en esta cinta, Todos nos llamamos Alí, que se constituye pronto como uno de sus filmes más celebrados de esa etapa. Plantea un amor contra toda esperanza: una alemana de la tercera edad concibe (y es correspondida) un tierno sentimiento romántico hacia un emigrante marroquí en el país que entonces todavía regía Willy Brandt y que aún estaba escindido en dos mitades, la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana.


Ese puro sentimiento amoroso, sin embargo, obrará el raro prodigio de poner a todos en su contra: sus hijos, sus vecinos, sus amigos. Así, la protagonista conocerá una doble discriminación, por amar a un hombre de otra raza y por hacerlo con alguien mucho más joven que ella. Denuncia, pues, antirracista en toda regla, es también una apuesta por el amor a cualquier edad, un llamado a aceptar sin ambages los designios del corazón, cualesquiera que sean sus protagonistas, sus edades, su raza, su condición, su clase. Como era habitual en Fassbinder, su cine es prosaico y poco dado a las exquisiteces del estilo: el cineasta alemán era, sobre todo, un contador de historias, sin que la forma de contarlas tuviera para él gran importancia.

Protagoniza Brigitte Mira, que colaboró asiduamente con Fassbinder en varios de sus films, casi siempre en papeles secundarios, como La ley del más fuerte (1975), El asado de Satán (1976), La ruleta china (1976) y Lili Marleen (1981), pero también sería el personaje protagonista de otro de los títulos señeros del director germano en aquellos años, la recordable Viaje a la felicidad de mamá  Kusters (1976), otro percutante drama sobre las injusticias de la sociedad. El coprotagonista de Todos nos llamamos Alí, El Hedi ben Salem, marroquí emigrado a Alemania e improvisado actor, fue amante de Fassbinder durante varios años, muriendo en una cárcel francesa en 1977, a los 42 años, tras huir de Alemania acusado de un apuñalamiento múltiple provocado por un fuerte estado de embriaguez.


Género

Nacionalidad

Duración

94'

Año de producción

Todos nos llamamos Alí - by , May 20, 2018
3 / 5 stars
Doble discriminación